Sandra Cabrera mientras cantaba "Puentecito".

En la noche de Ayer pudimos asistir a la presentación del disco de debut de Sandra Cabrera, “Andares de Reina”, en concierto.

El recital tuvo lugar en la Sala Joaquín Turina (o Cajasol) que presentaba lleno absoluto de admiradores de todas las edades que poco tardaron en entregarse a la artista linense.

La aparición de Sandra sobre el escenario fue con el pasodoble que da título al album “Andares de Reina“, una buena pieza con la que iniciar el espectáculo y que es una inmejorable declaración de intenciones de lo que ibamos a ver. Ataviada con bata de cola (como veis en la foto) Sandra se paseaba por el escenario y lo vendía a un público que pocas veces paraba de jalearla.

A continuación vendría “Puentecito” una de sus mejores actuaciones como concursante y que ella ha incoporado al disco en homenaje a Antoñita Moreno. En esta pieza además pudimos apreciar lo bien que se maneja Sandra con la castañuelas, una imagen muy habitual hace años pero que en los últimos años habían abandonado las Copleras en favor del abánico y de un uso más dinámico de la coreografía. Y hablando de baile, los intermedios entre los cambios de vestuario los amenizaba la orquesta con versiones instrumentales de Coplas más “movidas” con las que la pareja de bailaores animaría al publico.

 

La primera fue “El Clavel” que, al finalizar, daría paso a dos nuevas actuaciones de Sandra en las que interpretó “Arrieros” y “Tu Ropita Con La Mía” dándole un mayor protagonismo al baile y a la interpretación sin descuidar en ningún momento la voz. Mencion especial merece “Tu Ropita Con La Mía“, uno de los mejores números de la noche, con una Cabrera espontanea y natural y que tuvo un guiño para Pive Amador (que se encontraba en el público) por concederle el estreno de esta pieza en el programa.

Después de que la banda tocase “Limosna de Amores“, reaparecería Sandra con traje negro para cantar “Carceleras del Puerto” con cierto desencuentro con la Banda en algunos momentos de los estribillos y con un volumen de la música muy alto en general. A continuación Sandra nos regalaría uno de los mejores momentos de la noche para cantar, solo con la compañía del piano, los tres himnos de la Copla: “Y Sin Embargo Te Quiero“, “Ojos Verdes” y “A Tu Vera“. Un momento irrepetible en el que la linense se mostraba más cercana que nunca con su público, ya que no tenía que centrarse en el espectáculo, solo en cantar como ella sabe hacerlo. La Copla con la que cerraría este cuadro fue la que es el primer single de su disco, “Habla Con Los Ojos“,   donde Sandra tuvo momentos en que recordaba (y homenajeaba) a Gracia Montes.

La Cuarta parte del recital comenzaría con los dos venenos que hay en el disco: “Rosa de Veneno” y “Veneno en tu Pelo“, dos coplas más desconocidas que las que vendrían después y que nos dejarían momentos para recordar: en “Como A Nadie Te He Querío” vimos a Sandra dominando por completo el escenario, incluso pudo saltarse el guión pidiéndole al bailaor que no se pasase con la manita y aguantandose ella misma la risa y la concentración (que estaba bien complicado con el publico tan jaleoso). El Final lo pondría “Solo Vivo Pa Quererte“, una magnífica pieza del repertorio que no habíamos visto antes en la voz de Sandra y que se convertirá (a buen seguro) en uno de sus poderíos en sus conciertos.

Aunque ese fuese el final anunciado, Sandra nos regalaría después unos “bises”: primero con dos Fandangos y después, acompañada por la guitarra y por la caja, finalizaría con una versión de “Una Cantaora” por seguiriyas, otra de las sorpresas de la noche al ver como Sandra, ataviada con traje de noche rojo (pero con cola) sacaba afuera su lado más flamenco y directo. Un inmejorable final de concierto con la historia de La Lola cantada en su contexto original: con dos instrumentos, y con el compás marcado por la cantante y no por la orquesta.

En resumen, Sandra inicia definitivamente su andadura en solitario, con disco propio y repertorio clásico y con las miras puestas en todo el público español. Esperemos que este haya sido el (gran) comienzo del nuevo capítulo en la vida profesional de la linense.