Ana Pilar el pasado sabado.

Los que nos lleváis leyendo desde hace semanas sabéis que en principio no dábamos un duro por Ana Pilar Corral como concursante, ya que su primera actuación no suponía una mejoría abismal respecto a su desastroso reto con Sara de la Cruz hace 3 años (y decimos desastroso por parte de ambas).

Diez semanas después revisamos esa valoración inicial y nos alegra bastante habernos equivocado, pues Ana Pilar ha tenido en su participación una evolución constante, pasito a pasito y tratando siempre de superarse a si misma utilizando sus propios recursos sin tener ella la mejor voz. En vez de eso, Ana Pilar construía actuaciones resueltas con mucha seguridad, un cierto halo de profesionalidad y de saber estar sorprendente aproximándose semana tras semana a la vedette de Revista Española más que a una Coplera Clásica, aceptando y tomando nota de buena manera todos los comentarios que le llegaban mientras poco a poco se vislumbraba su propia personalidad artistica.

Consciente tal vez de que estaría en el punto de mira de los retantes (y así se lo hicieron saber), la jienense ha sabido disfrutar de la experiencia sin recurrir al público con mensajes recargados o buscando votos por motivos extramusicales, siendo el Jurado y Pive un apoyo inesperado pero que han sabido valorar su esfuerzo constante y su capacidad para extraer lo mejor de su personalidad artística porque, como ya hemos dicho, ¿No es apasionante ver como una persona intenta superar sus límites y traspasarlos sin caerse con todo el equipo en el intento?

Ana Pilar, sencillamente, ha sido una de las revelaciones de este año: su voz tiene cosas bonitas que deben pulirse para terminarse de escuchar bien, pero su saber estar, su humildad y su elegancia ante todo le valieron para no ser comparada con otras concursantes de buen ver pero que se quejaban del machaque al que les sometía el jurado, así como para mantenerse en su banquito durante 10 galas… hasta que ha sido expulsada en una Gala en que el programa necesitaba dar un golpe de efecto para recuperar audiencia (hemos de decir que otros concursantes de otras ediciones que valían menos que ella lograron quedarse a las puertas de los 10 Finalistas o incluso llegar a ser uno de ellos).

Capítulo aparte merecería el efecto indirecto que ha tenido su participación: la que parecía una chica guapa, pava y sosa, se ha revelado como una chica dulce, muy cercana, agradecida, con madurez y filosofía. Probablemente lo mejor de ella es que se han conjugado una evolución clara junto a una forma de ser cándida que la han hecho más atrayente a los espectadores.

No sabemos si ha sido planificado o no,  pero desde luego que Ana Pilar merece una segunda oportunidad por todo lo demostrado y por haber superado muchas obstáculos que se le pusieron.