Es tradición en Se Llama Copla que una de las primeras retantes en entrar en el programa se incorpore a la lista de «concursantes fijos» del programa con relativa facilidad como fueron los casos de Joana Jiménez, Gloria Romero, Sandra Arco o Patricia del Río, nombres de los que tal vez Macarena Soto pudo acordarse mientras cruzaba la pasarela buscando su ansiado banquito (que le ha costado los cinco años de casting conseguirlo. Ya dentro del programa, la malagueña se esperaría un trato similar al de sus cuatro precedesoras, pues su nombre sonaba con fuerza en las quinielas de los seguidores del programa para esta quinta edición y todos daban por hecho su presencia. Pero el destino (o la organización) es caprichoso y la que podría ser la retante mejor posicionada de este año, ha acabado siendo una de las menos valoradas e ignoradas por el programa hasta el punto de tener que estar casi todas las semanas como candidata al reto.

Situación incómoda para una malagueña que venía de ganar muchos concursos, que ya era algo conocida entre el público coplero y que tal vez se esperase estar más tranquila durante las galas, pero nada de eso: estancada en las mismas puntuaciones, sin subir nunca en los votos de público o Jurado, Macarena ha sobrevivido gracias a la ayuda de sus compañeros, de que el público haya estado ahí en el momento que lo necesitaba o de que el retante se haya quedado en blanco. El factor suerte le ha ayudado mientras que otros han tirado actuaciones como su «Romance de Zamarrilla» por los suelos (cuando de haberlo hecho otro concursante le habrían llovido los 10 del Jurado).

Dejando a un lado el jurado y el público ha sido curioso ver como Macarena se ha coronado en la reina de la «Copla Andaluza»: le ha cantado a su Málaga (Percheles, La Guapa de Gibralfaro o Romance de Zamarrilla), ha narrado historias ambientadas en la provincia de Sevilla (Barquerito de Lora, Amante de Abril y Mayo) o ha interpretado temas de indudable corte andaluz como Calandria, Quiereme Que Tengo Tela o Mi rita Bonita. Un auténtico paseo por nuestra geografía al que ayudaba un físico «de coplera» sabiendo lucir los trajes de flamenca, la peina y su larga melena por el escenario cumpliendo con su perfil de coplera-andaluza-curranta.

A la espera de saber que pasará, Macarena ha sabido estar en el programa, ha dado muy buenas actuaciones y pudo superar el frío inicial que generaba a aquellos que no la conocían. Aunque siempre podría haber vivido unos mejores momentos en el programa. En lo musical, nosotros nos quedamos con su última actuación, Calandria, con la que pudo certificar su pase al grupo de los 10 Finalistas:

A Favor: estilo puramente coplero, buen físico y voz con toque muy personal.

En Contra: ¿El Jurado? Macasó (como le dicen muchos seguidores) debería haber tenido otro recorrido. Ahora puede que sea una de las favoritas para la… expulsión.

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