Cuando realizamos nuestra valoración inicial sobre Raquel Zapico, nos acordamos de todas aquellas «supervivientes» de la Copla, las mismas que habían mamado el género desde pequeñas en su casa o en los patios de vecinos y jugaban a ser Juanita Reina o Marifé. Raquel no es sólo una de ellas, que ha venido al programa para vivir la experiencia y tener para si misma el gusto de haber estado ahí, también es la más Coplera de los 10 Finalistas en una edición plagada de Flamencos (Jonathan, Álvaro o Cintia), cantantes más versatiles (Ana María, Selina) o jóvenes promesas (Macarena, María o JuanFran).

Pero ser la más coplera nunca es sinónimo de ser la mejor: Se Llama Copla se caracteriza por darle su sitio pero nunca por ensalzar a estas figuras de la Copla curtidas en la carretera, en festivales o en ferias a base de organillo, más que nada porque la mayoría vienen ya «hechas» y arrastran muchos vicios derivados de sus muchas actuaciones. Raquel en pocas semanas ha dejado notar esa forma particular y fidedigna de cantar la Copla: enérgica, algo exagerada y con movimientos escénicos bebidos del Marifetismo y del Pantojismo más clásico, un cúmulo de peculiaridades ya conocidas y ya vistas que han dejado que la lebrijana pueda estar en el concurso a pesar de haber entrado en un momento de caos.

Tal vez por todo lo mencionado no sepamos a ciencia cierta qué le depara a Raquel en la fase final: sería muy de agradecer verla en las galas por su desparpajo y su comportamiento «de andar por casa» en el plató que le dan un plus de cercanía frente a muchos concursantes que están mas pendiente de todo aquello que dicen, no vaya a ser que el público deje de votarlos. Por otra parte, no es un talento por descubrir, ya se sabe como lo hace y ha podido demostrarlo, su papel entre los 10 finalistas es el de representar a las copleras clásicas y ella ha sabido llegar hasta ese puesto dejando el pabellón bien alto.

De sus actuaciones vistas hasta ahora, hoy vamos a quedarnos con «Limón Limonero», un tema poco conocido, que ella supo hacerse suyo (no es para menos: lo ha cantado en el Viernes Noche y en una Gala) y que puede que sea uno de sus «poderíos» en un futuro:

A Favor: es muy coplera, sabe manejar la voz y ha demostrado cierta versatilidad (como vimos en la coral de «Blanca Navidad» donde sacó un registro no visto hasta ese momento) a pesar de estar muy marcada para el género patrio.

En Contra: es muy coplera, y ser la más coplera nunca es sinónimo de ser la mejor, al menos en Se Llama Copla.

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