El camino conceptual iniciado por Luchi Cabrera hace tres años con su colección “La Calle Del Infierno” ha tenido este año un parón con su nueva propuesta “Bandoleras”. Y es que la veterana diseñadora sevillana llevaba tres colecciones consecutivas de referencias continuas al sentido más clásico del traje de flamenca con colecciones de marcado sabor sevillano y feriante. Eso le permitió crear conjuntos compactos e ideas más trabajadas paseándose por el colorido estridente de la Feria (“La Calle Del Infierno”), la elegancia de la Sevillana en Abril (“Entre Incienso y Farolillos”) o por aquellas imágenes para el recuerdo que nos había dejado la película Cabriola (“Que No Nos Falte De Na”).

Es esa misma línea de trabajo la que parece haber continuado con su nueva colección pero cambiando el Real de la Feria por Sierra Morena. Por el camino se incorporaron unos bandoleros que hicieron acto de presencia en la pasarela para dar paso a las primeras modelos con estampados en negro y blanco así como unos cortes que anticipaban una colección “costumbrista” o de aires añejos. No íbamos mal encaminados: la propuesta de este año de Luchi es la de una flamenca tradicional y con un punto “rural”: la que es de pueblo (o de campo), esa que no pierde el aire clásico en el vestir y que respondería a la mirada que cualquier europeo le dedicaba a la mujer española del Siglo XIX. Dicha aproximación la vemos en el protagonismo que tiene el color blanco acompañado de tonos pálidos o crema junto a una fuerte presencia de los encajes, que han ganado protagonismo frente a los madroños o la carrucha, dejando ver así una primera parte de la colección que parece más orientada al público juvenil. Esta visión se completa con unos patrones más clásicos y depurados donde la flamenca vuelve (por momentos) a la Feria pero también a la conocida serie de Antena 3.

Junto a esos trajes que nos recrean a las flamencas “del pueblo”, la diseñadora incorpora tonos vivos (verdes, amarillos y rosas) junto a sus típicas telas estampadas con dibujos bastante llamativos para señalar el estilo salvaje y natural de la bandolera. Al igual que en los anteriores, la variación cromática también trae un cambio de cortes en trajes que juegan con la sensualidad y buscan realzar la figura femenina valiéndose de unos escotes más pronunciados o el uso de manga larga con mucho vuelo.

Se diferencian asi dos estilos para interpretar una misma colección entre los que también se han visto pinceladas del estilo propio de Luchi como son los trajes cortos, los dos piezas de camisa y falda entallada o algunos trajes más feriantes que se alejan de la estética de la que partía la colección.

En Líneas Generales: Luchi Cabrera firma una colección bien planteada, más acercada al público joven que en años anteriores y en el que lo clásico es la nota dominante en casi todos los trajes.

Destacamos: el uso del encaje como detalle principal en la mayoría de los vestidos. También nos han gustado mucho el corte de los escotes.

¿Me Recomiendas Un Traje?: no son los más representativos de la idea principal pero el rosa con lunares negros nos ha encantado a pesar de lo sencillo que es. También apuntamos el verde con falda canastera repleta de encajes o el corto en rosa pálido para las amantes del «estilo Marisol» (y que ya se habían visto en colecciones anteriores).