Aunque en el título de este artículo pone gala 22, esto es realmente el principio y se repiten casos ya vistos en otras ediciones, como el hecho de que el favorito se repita respecto a la primera semana. Manuel Cribaño repetía como favorito del público y casi no le da tiempo a que Eva pregunte sobre como ha encajado la noticia. Tenemos que decir que Manuel nos cae muy bien y que, por mucho que se lo espere, no caiga en los estereotipos y tópicos de aquellos concursantes que han sido favoritos y acaban cayendo en el síndrome de Miguel Ángel Palma.

Manuel, como ya sabéis, tendría que salvar a uno de sus compañeros que fueron candidatos al reto que esta vez fueron Eva María Hierro (al no salvarse por el público de la zona de peligro), Álvaro Rey (enviado por los finalistas de la primera fase) y Tamara Beardo (fue la menos votada de la audiencia). Esta vez Manuel siguió criterios artísticos y salvó a Tamara ya que era la mejor puntuada por el Jurado de los 3 concursantes. Álvaro y Eva quedaban así a esperas a la decisión de la retante, Eloisa Ojeda, que no se lo pensó mucho y eligio a Eva María (que por cierto, también se lo esperaba bastante).

La canción del reto era «Elvira La Cantaora» y volvimos a ver un duelo muy contrastado con una Eva María muy segura y calmada, paseando, vendiendo y cantando muy bien el clásico de Marifé, adaptándose a la circunstancia de que de eso dependía su permanencia en el programa. Eloisa puso el punto flamenco y temperamental, pero su pelea con la letra (no se la terminaba de saber), la falta de coordinación con el piano y los finales descontrolados le dieron pocas opciones frente a una Eva que, hay que decirlo, estuvo pletórica y se notaba que se había preparado la copla sabiendo que la cantaría.

La Gala terminaba con los mismos concursantes con los que empezó, asentando así a una nueva generación con concursantes más homogeneos en cuanto a nivel y que puede darnos aún muy buenas noches.