De todos los concursantes que hemos visto de La Línea de la Concepción en cinco ediciones, tenemos muy claro que Carmelo es el más completo de todos ellos. Y no, no nos hemos vuelto chaqueteros ni cambiamos de opinión: Carmelo es el más completo porque reúne las cualidades de todos los linenses que han pasado por el programa, ya sean las más deseables o las más olvidables:

Carmelo Gutierrez se muerrrrde la boca cual Erika Leiva cuando hay que ponerse hiperbólico, se emociona y conmueve cual Miriam Domínguez cantando un baladón, juega con los tonos agudos más complicados como hacía Anaraida Sánchez, o tiene una expresión facial histriónica a la vez que chilla en demasiadas ocasiones como hace Jonathan. En general, Carmelo es el más completo porque es el más linense de todo, una característica que lo marca irremediablemente y que, unido a su más que demostrada experiencia, sea uno de los concursantes con menor factor sorpresa cuando va a actuar, lo cual no es ni bueno ni malo, de hecho muchas veces hemos visto a concursantes bastante previsibles que nunca bajaban del notable porque así lo valían.

Y hablando de concursante, Carmelo no deja indiferente: casi todas las semanas se han visto videos de él que invitaban a la polarización, a que te cayera bien o mal, a olvidarte de su voz y de como canta para dejarte guiar por su actitud. De lo que nos ocupa, de sus actuaciones, nos quedamos con «Ni un padre nuestro» su mejor y más personal actuación lo vimos recogido, intimista y con pocas exageraciones:

A Favor: (mucha) Experiencia y seguridad escénica.

En Contra: sus 3 compañeros masculinos lo superan en voz (Álvaro), votos (JuanFran) o ambas cosas (Manuel).