Rosalía Zahíno: Gelem Gelem

Faltan poco más de 100 horas (en el momento en que esto se escribe) para que dé comienzo la Feria de Abril de Sevilla. Si ancha es Castilla, más lo es el calendario andaluz de Ferias, pero ese camino que se inicia todos los años a finales de Enero llega al principio de su fin en el momento en que se encienden las primeras bombillas del Real. La Moda Flamenca tiene tres meses para mostrar al público sus propuestas o sus tendencias, aquello que se va a llevar. Unas diseñadoras encarrilan una colección exitosa detrás de otras. Otras repiten estilos de años anteriores adaptándose al color y a los detalles de cada año. Y otras, sencillamente, hacen lo que les parece (sin olvidarse de su público).

Rosalía Zahíno fue una de las diseñadoras que más y mejores críticas recibió en el pasado Simof. Su colección “Gelem Gelem” fue todo un éxito entre la prensa y crítica de moda. Cierto es que no representa aquello que se verá mayoritariamente a partir del próximo martes pero esa preocupación dudamos que haya estado alguna vez en su cabeza. En vez de eso, ella prefiere encontrar más que buscar una inspiración. Para los que quieran saber de donde procede el leitmotiv de su propuesta para este año, les diremos que fue en una boda gitana. Fue tal la impresión que se llevaron Rosalía y Encarna Solá (que vistieron y prepararon a la novia) y la riqueza del momento vivido, que decidieron plasmar lo que es la cultura gitana en una colección de flamenca.

Y así nació “Gelem Gelem”, un espectáculo hecho moda, un homenaje en todo los sentidos a la mujer más deseada y odiada a lo largo de la historia, porque el exotismo o el arte de la raza calé muchas la han querido para sí (ahí tenemos infinidad de coplas donde el deseo de la cantantes era ser gitanas). Todas quieren ser gitanas y para ello recurrían a cuatro tópicos muy manidos. Rosalía no tomó ese camino: la oportunidad única de ver su colección completa en movimiento también sirvió para entender que la gitana es de la India, de Rumania, de España y de Latinoamerica. Crisol de estilos para crear una cultura nómada, con embrujo y con encanto, en la que sensualidad rima con picaresca, en la que no hay que buscar un volante, sino que aparece él solo.

La belleza estaba ahí y Rosalía y Encarna supieron abstraerla en un ejercicio de creatividad que, curiosamente, este año también traía aparejada buenas dosis de comercialidad pues, para muchos, “Gelem Gelem” es una de las colecciones más “ponibles” de Rosalía. Preguntada por este tema, la diseñadora nos contó que ella no lo veía así, y que incluso “Menuda Perla” (su colección de 2011 inspirada en el mundo de los Piratas) era más comercial a su juicio. Además, también el año pasado el año pasado fue el primero en que Rosalía sintió realmente la “presión” de saber que muchos iban a su desfile, no solo a ver los trajes, también a ver el espectáculo montado, a contemplar a esas flamencas con trajes de otra época y complementos superlativos. Porque en pasarela, como en el teatro, estamos sobre un escenario y el público va a ver un espectáculo que, en este caso, siempre consigue que el protagonismo final sean los trajes, piezas muy personales y trabajadas donde no se deja nada al azar y donde es complicado encontrar dos trajes que se parezcan más allá de la tela.

Esa visión personal del mundo de la moda, logrando que su colección escape a los cánones clásicos de la flamenca a la hora de ser presentada le ha valido también comparaciones como “la John Galliano de la Moda Flamenca” por su forma trabajada y fresca de presentar, pero ella quita hierro al asunto y cree que esa comparación estaría más acertada con Encarna, su compañera de pasarela, que no tiene miedo a nada y, las fotos de pasarela hablan, no se pone ningún límite o impedimento a la hora de colocar sobre la cabeza de las modelos una red llena de flores en vez de un moño.

Tal vez por eso a Rosalía se le ha considerado poco ferianta, pero a la hora de enfrentarse a sus trajes hay que pensar en aquello que es de pasarela y aquello que es para la calle: una vez los trajes quedan despejados y los complementos se reorganizan, lo que nos queda es una flamenca muy gitana y muy ferianta (en este caso concreto). Fue esa una de las razones por las que nos aventuramos a realizar este especial, para reivindicar que el buen hacer de Rosalía puede trasladarse a la Feria sin ningún tipo de problema y que su flamenca, es muy flamenca y personal. Nada de tendencias ni clacicisimos, el traje puede ser atemporal por muy “chocante” que les pueda resultar a los más puristas su diseño.

Y aunque Rosalía no es seguidora del contraste (nos reconoció que no le gusta mucho cuando una mujer decide acompañar un traje muy engalanado con complementos discretos), este sexto especial que aquí tenéis no está ambientado en ninguna localización clásica o de aire cañí sino en un edificio de construcción minimalista, donde la frialdad del metal oxidado y la simetría de un jardín de arquitectura inglesa sirve para que nuestra flamenca, antes de ir a la Feria, se recree sobre si misma, descubra ante sí la belleza de unos trajes cuyo arte son universalmente reconocidos y que, sin embargo, por muy marcados que tengan el territorio, no aparecen desdibujados o descontextualizados en un entorno tan distante y poco atractivo para los volantes.

A pesar del contraste y de nuestro alejamiento de la Feria, la flamenca-gitana de Rosalía no pierde su esencia ni su sentido primero, porque la Flamenca no es solo moda o un traje de volantes, es una actitud, una forma de tomarse la vida. Y en eso una mujer gitana tiene mucho que decir: no es solo una condición, también es una forma de vivir. De no ser así, no existiría el “Gelem Gelem”.

Créditos:

Fotografía: Cayetano Gómez (¡Ay Maricrú!)
Modelo: Claudia Alfaro (Entre Cirios y Volantes)
Estilismo: Rosalía Zahíno
Maquillaje: Silvia A. Pereria (My Make Up 10)
Peluquería: Rosa Fernandez (130 y bajando)

 

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