El nivel de la trigésima gala de esta edición, probablemente no haya sido el mejor de todos, pero sí el que dejó las actuaciones de los concursantes para mejor. Casi todo merecieron más nota del Jurado y en ese sentido los 10 que tan fácilmente se regalaban en la primera fase aquí se echan en falta.

La escasa distancia marcada por el jurado hizo que fuese el público quien eligiese a los candidatos al reto siendo estos María José y Ana Pilar (al no lograr salvarse) y Álvaro Rey enviado directamente por la audiencia al reto. La peor valorada de la noche en general fue María José Heredia que, tras una pausa publicitaria, decidió no repetir su reto con Ana Pilar y eligió finalmente a Álvaro.

El estreno de «La Ruiseñora» como copla de reto rozó el sobresaliente por ambas partes y deja patente como a veces los que cantan el reto no son quienes más lo merecen. María José hizo una ruiseñora personal incorporando quejíos flamencos, contando la historia con mucho sentimiento y echando los restos en un reto donde tal vez el final no hizo justicia a su brillante actuación. Álvaro por su parte se mostró más preocupado por la letra, cuidándose de decir la historia en un paseo contenido y muy bien pronunciado para venirse arriba en el estribillo (probablemente más relajado al no tener tanta presión por si fallaba) y dar un una ruiseñora en versión masculina que, por cierto, vino a mostrar que la copla es un género sin sexo para cantarla.

Con una calidad bastante notable y un nivel reñido, el jurado no lo tenía nada fácil pero finalmente se decantaron porque Álvaro Rey siga en el concurso una semana más.

María José dice así a un mes como concursante en el que, de manera corta, ha hecho realidad su deseo de ser concursante. Como ya hemos dicho varias veces este año, su caso se suma al de muchas concursantes de gran calidad artística a las que apenas hemos visto cantar por las prisas y los cambios de mecánica que hemos tenido. Una lástima ya que, en el caso de María José,  nos hemos quedado con ganas de más.