Los Finalistas cantando juntos al final del concierto

Los finalistas de la quinta edición de Se Llama Copla dieron el pasado domingo su primer concierto una vez finalizada la edición y que, se supone, abre la gira de este año si bien recordemos que ya ha había habido algunos conciertos recitales en las últimas semanas. Antes un pabellón abarratado, con Josemi y su banda acompañándolos y con Juliana López de maestra de ceremonias, los 9 finalistas de esta quinta edición (faltaba Nazaret Marcos por enfermedad) aparecieron en el escenario para cantar juntos «La Copla Nueva», actuación coral con la que, suponemos, abrirán la mayoría de conciertos.

El primero de los chicos en enfrentarse en solitario al auditorio fue Álvaro Díaz que cantó «Mis Tres Puñales», una de sus mejores actuaciones, que se echó en falta en la final, y que aquí volvió a interpretar con la intensidad y con el control que tiene sobre los tonos agudos cuando hacía las subidas o alargaba las notas. Un gran actuación que gana muchos puntos en directo. Ana Pilar Corral vendría con «El Señorito» pero sin bailarín que le diese la respuesta, lo cual ella supo resolver en la coreografía, pero en la que se notó la ausencia del desparpajo que la jienense tenía en televisión, viéndose aquí poco metida en el tema, no sabemos si porque le faltaba un señorito o porque los temas chulescos no son lo suyo. De la gracia del señorito al drama de la «Señorita»: Álvaro Rey cantó una canción que le acompaña desde que entrase por primera vez al programa y que interpretó con mucha calidez, demostrando que se conoce muy bien la letra pero transmitiendo como si fuera la primera vez que la cantase. Ana María Morales siguió al sevillano con «Los Tientos del Remordimiento», canción que le dio el pase directo a la fase final y que la malagueña cantó con su particular forma de quebrar las notas, más próximas a la balada pop que a la Copla, pero que igualmente le daba un toque de elegancia que encajaba más con su personalidad artística. Ana María fue además la encargada de presentar al flamante ganador de la edición: Jonathan Santiago hizo acto de aparición poco a poco, cantando las primeras notas de «Romance de Juan Osuna» para entregarse después a un público deseoso de ver al joven de la Línea. De su actuación lo podemos destacar todo y nada: un gran portento de voz, una jondura y una forma de entender que el cante es copla y es flamenco que muy pocos saben llevar a la practica. Canciones como esta hacen de Jonathan un grande del género. Cintia Merino si estuvo en el concierto a pesar de la espantada del sábado tras quedar apeada de la final. Lo hizo curiosamente con la canción que Jonathan cantó en la final «Torre de Arena» en la que puso su habitual visceralidad y temperamento a la hora de cantar y de romperse en cada uno de los quejíos. Ella dijo una vez que nunca le salen dos actuaciones iguales porque no le gusta planificarlas tanto y, sinceramente, la creemos porque no se nota que planifique mucho lo que va a hacer en cada verso de la canción.

Aparte de los finalistas, también hubo tiempo para artistas invitados, pero de la casa: Mari Ángeles Marín puso un toque distintivo de la noche con «Se nos rompió el amor», uno de los dos temas de la noche que no era ni copla ni flamenco. Muy artista y con gran dominio escénico, Mari Ángeles se marcó un número en el que nos recordó por momentos a la más grande gracias a su forma de moverse y al movimiento del vestido que llevaba. Mari Ángeles además siguió la mecanica de esta primera parte del concierto y presentó a la siguiente en cantar, Inés Robles, que debutó ante el público sevillano con «La Niña de Puerta Oscura» una de las mejores actuaciones que tuvo en el programa y que aquí repitió con su aire indiscutiblemente coplero y con un paseo sobre las tablas muy recurrente de las copleras que llevan ya algunos años subidas al escenario. Lo mismo pasó con Manuel Cribaño que se atrevió con «El Bule Bule» (coreografía incluida) llevándose

muchos aplausos gracias a su peculiar coreografía al compás de la percusión, hecha para meterse al público en el bolsillo pero que de la que, estamos seguro, el niño de Peñaflor hubiera preferido pasar. Eso si, estamos seguros que muchos recordarán esta actuación mas que cualquiera de las precedentes. La primera ronda de actuaciones en solitario la cerró Inma de Herves con «Puertecita de mi casa», una canción que tal vez no sea para cantarla ante el gran público, pero que la onubense defendió y supo llenarla de alegría y de saber hacer con su interpretación contenida, técnicamente bien afinada y en la que ella aprovechó el aire costumbrista para la coreografía y para llenar el escenario.

 

Después de un descanso (que se alargó más de lo previsto) Juliana López volvería al escenario, esta vez con Sandra de la Rosa que puso la otra nota diferente de la noche al cantar «Como han pasado los años» de Rocío Durcal, un tema que, al igual que el de Mari Ángeles Marín, tampoco es Copla pero que permite a la profesora de canto enseñar mejor su color de voz y su personalidad como artista. Ana Pilar fue la primera concursante en cantar en la segunda parte del concierto con «Tatuaje». Como en «El Señorito» a Ana Pilar le faltaba un bailarín que le diese la respuesta pero aquí la vimos mejor ubicada que en la primera actuación. Álvaro Rey llegaría después con «Me Embrujaste», mucho más sentido e interpretada pero con los estribillos cambiados (aunque hay que decir que lo hizo con mucha naturalidad). Cintia Merino repitió el tema del pasado viernes noche y se arrancó con «Con los bracitos en cruz», mucho más flamenca, con bata de cola y yendo más allá a la hora de romperse, sobre todo en los finales que alargaba y enroquecía pero que fueron igualmente muy sentidos. A la sanluqueña le seguiría Ana María Morales que también sorprendió con la canción elegida: «Cinco Farolas». Eso sí, estuvo mucho más coplera e incluso más cómoda que en su anterior pase. El drama-coplero que se cernía sobre esta segunda parte lo rompió Manuel Cribaño, que se sacrificó por el espectáculo: pudiendo cantar otra cosa, él hizo lo propio con «Tani» canción temida por muchos pero que el ha sabido hacer suya e incluso le valió para meterse (aún más) al público en el bolsillo. La alegría continuó con Ines Robles que, esta vez si, interpretó «La Cinta de mi Sombrero» completa y hemos de reconocer que la jienense en los temas de este tipo encaja mejor, además que a ella se le ve hasta más cómoda e incluso más radiante: ella disfruta en el escenario y eso si que sabe hacérnoslo llegar. Inma de Herves volvió al escenario para cantar «Callejuela sin salía», tema donde, al igual que Inés, se le nota mejor su personalidad como coplera. Al terminar de cantar se pudo ver a Inma muy emocionada y agradeciendo al público directamente su apoyo del día anterior.

La traca final del concierto la iniciaría Álvaro Díaz con «Vino Amargo». Sin Cristina, pero con muchas tablas para llenar el escenario con su voz, el onubense firmó uno de los mejores números de la noche que redondeó con las «Campanas de Linares» que volvió a cantar él, arrancando aplausos y conduciendo al público a un apoteósico final. Detrás de él, para cerrar el concierto llegaría Jonathan Santiago, primero con «Esclavo de tu amor» y luego con «Sevilla», teniendo en esta última el detalle de parar a la banda para dedicar al público presente el Sevilla con el que termina la canción. Este no fue el adios definitivo, antes de eso, Jonathan pediría a Álvaro que lo acompañase de nuevo al escenario para marcarse ambos unos fandangos. Mientras lo hacían poco a poco fueron llegando sus compañeros al escenario y Cintia Merino se arrancó con unos bailes para completar la actuación de su amigo y compañero Jonathan. El fin de fiesta llegaría con la misma canción con la que empezó el concierto, «La Copla Nueva» donde Inés Robles protagonizó la anécdota al quedarse su microfono sin funcionar a lo que salieron sus compañeros Ana María y Jonathan a ponerles el suyo para que la jienense no se quedara sin cantar.

En general, el concierto para cerrar la quinta edición de Se Llama Copla y para abrir oficialmente la gira, fue una buena forma de tomar el pulso a todos los copleros donde lo mejor fue la selección de canciones, tal vez la más cuidada, montada y ajustada a los perfiles de los concursantes que hemos visto en conciertos con varias voces. Aún así, se deja ver que el mayor peso de estos conciertos lo van a llevar Álvaro Díaz y Jonathan Santiago en calidad de ganadores de esta edición.