No era cantante, ni bailaora, ni actriz, ni falta que le hacía. Era la Divina. Carmen Ordoñez era hija, esposa y madre de toreros. Perteneciente a la saga de los Rivera, fue la primera mujer en este país que fue famosa por el simple hecho de que su vida en sí resultaba atrayente para la prensa y para la sociedad. Era la Reina de la revistas del corazón, aunque nosotros prefiramos su otro apodo: la Divina.

Porque Carmina era ante todo Divina: era un referente, su modo de vida era visto con lupa, su personalidad era atrayente allá por donde pisaba y nunca dejaba indiferente, ya fuera con sus inimitables golpes de melena o con su «¡Wuah!» que soltaba de vez en cuando, ahi estaban los paparazzi para retratar a una de las mujeres más guapas y elegantes que ha dado este país. Y ahí donde empezó el mito: aunque su fama procedía de su beneficio más que de su oficio, su marcada personalidad tenía algo que atraía, era como un paradigma de lo que muchos aquí queremos ser: vivió deprisa, se divirtió todo lo que pudo y más y jamás renunció a su juventud o libertad. Hacía el camino del Rocío con Triana, se emocionaba como la que más en la calle Pureza mientras la Esperanza regresaba a los Marineros, se escapaba a Marrakech o a Marbella y siempre con las cámaras encima. Todos sabemos que detrás de esa vida de alegría se escondían muchos dramas personales que le fueron pasando factura a lo largo de los años, pero la esencia, la personalidad de Carmen Ordoñez nunca desaparecía: tal vez nos riésemos de ella por algunas situaciones pero a la postre hemos acabado adoptando algunas de sus frases más sonadas a nuestro vocabulario, ¿O es que nadie ha dicho nunca: «Desahogaos, allanamiento de los seres humanos de la sensibilidad«?, ¿Acaso nadie la ha imitado mentando al Chuli, al Pay y al Cabra? Además su belleza racial y su elegancia innata (que sus dos primeros hijos han conservado intactas) hacía que te costase trabajo no fijarte en ella. Por un motivo o por otro, Carmina era mucho.

Y ocho años después aquellos que crecimos viendo como se desarrollaba su vida, los que somos de aquí y nos gusta lo mismo que a ella la echamos en falta porque, de la misma manera que Rocío Jurado tiene sus fans, también somos muchos los fans de Carmina, de su personalidad y de su forma de vivir (vida que ha dado para una miniserie y que bien podría ser la letra de una Copla con nombre de mujer). Y aquí somos muy fans de Carmina (amen de ser una de nuestras divas personales), solo hay que ver de que trata esta página web, nos habría encantado que siguiera entre nosotros, cruzárnosla por la Feria o ver como le iba en el camino ese año…

Carmen, ocho años después y aunque no estés entre nosotros te seguimos teniendo bastante presente.