Ayer se presentó en Sevilla un libro bajo el curioso nombre de «El asesino de la regañá«. Lo firmaba uno de los tuiteros más celebres de la ciudad de la Giralda: Sevillano Profundo o @ranciosevillano salía a la luz justo para presentar su libro en sociedad y con él se destapaba una intriga que venía gestándose desde hace tiempo en la masa tuitera de Sevilla. Para los que todavía no lo sepan @ranciosevillano es… ¡Julio Muñoz Gijón!

¿Decepcionado?, ¿Sorprendido?, ¿Te has quedado igual?, ¿Esperabas que fuera otra persona? Varias preguntas con distintas respuestas en función de quien las hace pero lo cierto es que el conocer la identidad de alguien que ha tenido su encanto en el anonimato puede traer sus consecuencias en el futuro. ¿Por qué? Porque realmente, los que le hayan retuiteado miles de veces o le hayan marcado como favorito no querían saber quien era. Todo el mundo puede creer que sí pero, no quieren. Porque si se descubre quién es, esa especie de estudio sociológico que condensaba en 140 caracteres la sevillanía más profunda y real con mucho humor y amor, sin llegar a la sátira cruel puede perder encanto y chispa. Los tuiteros querían jugar a Sherlock Holmes y aventurarse en descubrir su identidad cual superheroe norteamericano: ¿Será X?, ¿Será Y?, ¿Será Z?

Descubrir de repente quien es hace que esa frescura y esa intriga desaparezcan en un segundo y creemos que Julio lo habrá sopesado a la hora de quitarse el antifaz. Por delante le queda vida y cuerda como tuitero pero con las reglas del juego cambiadas: ahora esa complicidad no es la misma porque a lo mejor nadie quería saber que Clark Kent era Superman y así fantasear una y otra vez con ese misterio.

¿Qué no creen que sea así? Aquí le dejaremos un ejemplo que poco/nada tiene que ver con nuestros contenidos pero que lo explican: en uno de los comics de Spiderman el propio Peter Parker se aventura a revelar su identidad a la que entonces su novia: Felicia Hardy. Cuando ella ve lo que hay debajo de la máscara le pide horrorizada que se la vuelva a poner. Ella está enamorada del personaje de Spiderman y no de la persona. La secuencia la veis aquí:

Julio y @ranciosevillano. Persona y personaje. Habrá que convivir ahora con esa dualidad aunque, eso sí, ahora será más fácil invitarlo a gintonics en copa de balón lleno de tonterías botellines, ¿No?

Por cierto, para los que quieran adquirir «El asesino de la regañá» estén atentos que los primeros ejemplares han volado rápido…