«Tengo que hacer un rosario con tus dientes de marfil
para que pueda besarlos, cuando esté lejos de tí…«

Así comienza una de las mayores y más conocidas composiciones del maestro Juanito Valderrama. El Emigrante fue una oda a esa gran cantidad de españoles que en los años 50 llenaban trenes con destino Alemania u otros paises europeos donde la necesidad de una mano de obra y de querer reconstruir y poner en pié aquello que destruyó la Segunda Guerra Mundial fue todo un canto de sirena para los que querían salir del país, ya fuese por motivos políticos o por necesidad económica.

Franco creyó que la letra solo versaba por esos padres de familia que abandonaban el país en busca de trabajo, y por eso le encantaba la canción, tanto que pedía a Valderrama que se la cantase en persona. Lo que el Caudillo ignoraba es que ante sus oídos se estaba recitando la primera canción protesta escrita en español, un tema que habla de la necesidad de abandonar España cuando amas tu país, cuando te sientes patriota y quieres estar aquí, en tu ciudad, con tus amigos y con tu familia, pero a veces la necesidad te supera y tienes que irte… en contra de tu voluntad.

Ese sentir lo supo captar uno de los maestros de nuestro cante y en unos tres minutos largos describía ese trance que se vive desde que tomas la decisión de irte, a la despedida en la estación, las emociones, el adiós  el ver un paisaje por última vez sin saber cuando volverás. Pasaba en los años 50 pero ahora mismo estamos en 2012 y si revisamos verso a verso esta composición vemos que hay muchas similitudes hoy en día: muchos jóvenes están viéndose obligados a ser emigrantes, a decir «Adiós mi España quería, dentro de mi alma te llevo metía«, a coger un billete sin retorno y crear una nueva vida lejos de España. Lo curioso es que entonces Valderrama tuvo el gusto de no caer en amarillismo ni en ser sensacionalista, habló de españoles y no de ideología (no toda la gente que se iba era de izquierdas ni atea, de ahí el detalle de tener a la Macarena presente en toda la canción) solo por el simple hecho de que nadie debe verse obligado a abandonar su casa y su país, más aún cuando nos gusta lo nuestro y sentimos que es donde queremos estar y vivir y como muestra el siguiente verso:

«Cuando salí de mi tierra volví la cara llorando
porque aquello que más quería atrás me lo iba dejando«

La crisis económica, la desesperación, la nula perspectiva para los jóvenes españoles y las pocas expectativas de que esto remonte está haciendo que el eco de la canción de Valderrama resuene en nuestros corazones mientras nos enteramos que alguien que conocemos se va (y sin saber cuando vuelve) hasta el punto de que va camino de convertirse en el himno de una segunda generación de españoles que tuvieron que cruzar la frontera. Mientras, los políticos de uno y de otro partido contentos y pidiéndole a los medios de comunicación que saquen noticias diciendo lo bien que está todo en Alemania, lo mal que estamos aquí y que lo mejor para trabajar es irse fuera. Al final, la misma historia se repite medio siglo después y la Copla… la Copla le vuelve a cantar a España, ya sea para lo bueno o para lo malo.

Ojalá algún día esta grandiosa Copla solo sea un recuerdo y no una realidad.