Los cinco flamantes ganadores de Se Llama Copla con Luis Muñoz. Una imagen que resume cinco años de buen trabajo

Se dice aquello de que las segundas partes nunca fueron buenas, aunque en este caso hablamos de segundas oportunidades, concretamente de la de Se Llama Copla. Volvamos atrás: Canal Sur no quería renunciar a su formato estrella del sábado noche pero resulta que con tanto recorte no era posible hacer una sexta edición, así que hubo que hacer una suerte de «Se Llama Copla low cost» donde había que hacer lo mismo con menos. El problema es que, si bien existen fórmulas para optimizar recursos, aquí ha habido tanto descontrol, tanta improvisación y tan poco interés por cuidar los detalles que la audiencia finalmente dictó sentencia y hoy terminará esta «segunda oportunidad» que dará paso a una sexta edición en la que todavía quedan muchos interrogantes.

La primera pregunta es si el presupuesto de las galas va a aumentar o todo va a seguir igual: orquesta incompleta, pareja de bailarines ausente, estilismos difíciles de los concursantes, escaleta llena de rellenos con calzador, cambios constantes de guión, el bar insufrible… Si hoy terminase Se Llama Copla sin perspectiva de volver, lo haría por la puerta de atrás y a muchos nos daría mucha pena porque se han cargado de la peor manera (o de una manera muy cutre) un formato que tanto ha dado en cinco años, tanto a espectadores como concursantes. No han sido pocas las voces que han dicho que esta segunda oportunidad ha sido una forma de engañar a la audiencia, de tratar de tenerla asegurada el sábado, pero no se puede vender gato a precio de liebre: una cosa es que reúnan a concursantes carismáticos y queridos por el público y otra muy distinta es que hagan un pastiche «con lo poco que hay» e intenten sacar adelante un formato de 5 horas en la que lo mejor eran las actuaciones (que a veces había casi 40 minutos entre una y otra) de unos concursante sobresaliente pero en el que faltan muchos más: falta Sandra de la Rosa, faltan Pedro y Cristina, falta Dani Matas, falta Hilario (!!!), faltan casi todos los músicos y faltan buena parte de los trabajadores que están detrás de las cámaras que hacían sacar adelante las galas. Por faltar, falta hasta Ángel Custodio, esa persona que recibía casi todas las críticas negativas del programa y que parece que no volverá. Entre los que se quedan están una Eva Gónzalez que en cinco semanas ha demostrado que es algo más que una Miss España y una Juliana López que ha sabido sacar adelante una sección que en la primera semana parecía prescindible. También están Álvaro Díaz y Jonathan Santiago que corren peligro de sobresaturar al público antes de sacar disco y junto a ellos un bar de la Copla que a veces peca de ordinario.

Y si todo sigue igual: ¿Esta es la sexta edición que nos espera? De ser así esperemos, y de verdad, que el casting de concursantes merezca mucho la pena y el nivel esté a la altura de las cinco ediciones precedentes. Si hay Se Llama Copla queremos Se Llama Copla, no un intento de ello. El público puede ser soberano pero también es exigente y quiere más y mejor. Cuando algo va bien se supone que se trabaja para mejorar y no para esto que estamos viendo en el que faltan muchos de los culpables de que las galas de Se Llama Copla lucieran radiantes detrás y delante de las cámaras, y no como ahora en la que se echan en falta muchas cosas y a mucha gente muy profesional que añadían mucho al programa: ¿No era Sandra de la Rosa una gran maestra?, ¿No eran Pedro y Cristina dos profesionales de los pies a la cabeza?, ¿No eran buenos los músicos?, ¿Los  guionistas, redactores y regidores no merecían seguir?

Muchas dudas y, como siempre, la mayoría sin respuesta. Esperemos de verdad que en la sexta edición se mejoren cosas, todavía se está a tiempo de ello y creo que el público y el formato lo merecen porque Se Llama Copla nos ha aportado mucho, ha hecho renacer un género musical, ha permitido dar a conocer a muchas voces, ha cambiado la percepción de la canción española entre los jóvenes y ha abierto lazos de amistad entre mucha gente y ha conectado a personas de distintas generaciones solo por la Copla. Si, son muchas cosas buenas la que el programa nos ha dado, muchas emociones, experiencias y sentimientos que nos gustaría seguir teniendo… Solo se pide una cosa tan sencilla como es estar frente al televisor y no pensar eso de «esto ya no es lo que era», porque ahora mismo no lo es.

El tiempo dirá si esta rosa se marchita del todo o todavía se puede reavivar…