Hubo un momento en la Historia del hombre en la que este tomó conciencia de que estaba viviendo un tiempo nuevo, de que de aquellas sombras salieron estas luces, de que la vida y la naturaleza superaban a la muerte y a la oscuridad. Esa época se inició en Italia con el Quattrocento, una época en la que Europa asistía a la caída de la baja Edad Media y a la llegada de ese tiempo nuevo, el Renacimiento, no solo del hombre sino del Arte.

Un Arte que recuperaba la simbología de la Edad Clásica, que volvía a esos personajes de la mitología grecolatina para atraerlos hasta ese tiempo nuevo que trataba de salvar la distancia que había impuesto 1.000 años de Edad Media. De ese periodo tan prolífico para la historia del Arte procede la nueva colección de tocados de Tolentino, una firma que ha ido más allá de los floripondios que habitan las cabezas en las BBC y ha elevado a la categoría de puro Arte lo que tradicionalmente ha sido un complemento.

Siguiendo el concepto de la colección, «Entrevista con Caronte» es un encuentro con el barquero de Hades, presente en el folclore heleno y que aparece en la Divina Comedia de Dante como uno de los habitantes del infierno. En medio de ese transito de la vida que se va a la muerte fuimos viendo una colección donde el blanco se hacía con (casi) todo el protagonismo para presentarnos formas que nos recordaban el comienzo de la vida (un nido con huevos), su esplendor (con formas dedicadas a la flora y fauna más fresca y madura) o a su pérdida (con propuestas que imitan a huesos o esqueletos de animales). Junto a esas metáforas basadas en el mundo animal y en la naturaleza (otra de las piedras angulares del Renacimiento), aparecen también formas arquitectónicas del gótico, esa corriente de finales del medievo que en algunos lugares se abrazó con el tiempo nuevo y que hoy día está lleno de connotaciones tenebristas, la misma atmósfera que rodeaba a Caronte cuando se aparecía a las almas de los que ya no estaban.

Como siempre ha ocurrido en Occidente, el pulso entre la vida y la muerte, entre el bien y el mal, entre la luz y la oscuridad vuelve a poblar la propuesta artística de unos diseñadores que, con desfiles como el que vimos en Moda de Sevilla, se ponen a la altura de las grandes pasarelas, demostrando un nivel y una creatividad sin límite ni prejuicios que ellos se pueden permitir hacer en su desfile porque, si bien buena parte de la colección es poco ponible, de la mayoría de piezas podemos sacar una buena lección y otra forma de entender lo que son los tocados, un elemento del vestuario de ceremonias que se renueva poco y que necesita colecciones como estas para reivindicarse. Magistral.

En líneas generales: Tolentino hace un ejercicio de recreación de una época trascendental en la historia del Arte, el comienzo del Renacimiento, para ilustrar una impresionante colección que repasa las ideas y las formas de ese tiempo nuevo que el hombre vivió.

Destacamos: el uso de blanco para representar tanto la vida como a la muerte.

¿Qué me recomiendas?: quién tenga la actitud, que se ponga uno  de los que veis aquí para ir a una boda. Si quereis cosas más livianas, os decimos que los tocados vistos en los desfiles de Alejandro Postigo y Manuel Obando son de Tolentino, lo cual sería su línea ponible.