No son pocas las veces que en prensa escrita se asocia la palabra “pincelada” a los pequeños detalles, a los matices que se esconden detrás de una obra o creación y que, en muchas ocasiones, es lo que la hacen distintas. La nueva colección de Carmen Jarén busca precisamente esos detalles o matices que dan personalidad a cada una de las piezas del conjunto.

Bajo el nombre de “Pinceladas” hemos visto una colección que tiene dos ejes fundamentales: la Romería del Rocío y la pintura sobre tejidos. Una vez más, Carmen Encinas aporta sus flamencas y su creatividad para mostrar junto a la diseñadora lebrijana una romera que hace el camino cómoda, con un aire desenfadado e incluso sensual como se ve en las camisetas pintadas entalladas al cuerpo y en las faldas de un solo volante pero con mucho movimiento en todos ellos. Tenemos así una visión del Rocío más funcional pero sin perder la estética e incluso adaptado a unos caminos que a veces se realizan bajo las primeras olas de calor. Para la romera más clásica, no faltan los empolvados o el rosa bebé en los que las mangas y el corte de la falda cobran especial protagonismo por su originalidad y por los acabados.

Fuera (o no) del Rocío, Carmen propone dos flamencas para la Feria: una para el día y otra para la noche. La que baja temprano a las casetas prefiere cortes más clásicos, telas perforadas, el color blanco en distintas tonalidades y los detalles o dibujos pintados a mano que esta vez no son flamencas, sino lunares, flores o mariposas, dando así un toque cercano, de cuando vas al Real junto a toda la familia. Para la flamenca de noche nos encontramos con trajes en los que siempre aparece el negro, escotes pronunciados y bien marcadas, espalda al aire (en mayor o menor medida) mangas y volante de clavel, o detalles que, sin ser pintura, dan la “pincelada” como son los lunares o los perforados cosidos al cuerpo o los estampados en muy pocos trajes, ya que el grueso de la colección de la colección se lo lleva la flamenca del Rocío. Eso sí, en la parte más ferianta hemos vuelto a ver una serie de trajes (en menor cantidad que otros años) pero en los que no falta ni la personalidad, ni los volantes ni el inconfundible corte de la diseñadora que, al igual que muchas compañeras, ha reducido el número de trajes, pero ha dado ideas que se podrían haber tenido un mayor desarrollo.

En líneas generales: Carmen Jarén vuelve a distinguir claramente entre la flamenca del Rocío y de la Feria, creando una romera que busca estar a la vez cómoda y coqueta, y una flamenca para el Real que recurre a los clásicos pero con detalles que la hagan distinta al resto.

Destacamos: los distintos tipos de mangas presentados y el vuelo de los volantes, que parecen no renunciar a los metros de tela. También destacar un año más el trabajo de Carmen Encinas como pintora, que poco a poco se ha convertido en un básico en las colecciones de su tocaya.

¿Qué me recomiendas?: Para el Rocío, la bata con la falda llena de encajes o el conjunto de falda en color salmón y marrón. Para la Feria, el traje blanco (roto) con detalles de pintura en la parte de detrás o el estampado en negro, naranja, rosa y blanco.