Cañavate lleva 3 años sin hacer una nueva colección de flamenca (y de momento no se le intuye que vuelva a verse algo de él en pasarela). Cristo Báñez se ha ido fuera tras lo sucedido el año pasado. Curro Durán tampoco presenta este año colección… ¿Seguimos?

Por un motivo u otro la Moda Flamenca ha dado en los últimos años nombres masculinos y jóvenes que le daban un aire distinto a sus creaciones, aproximando más los volantes al vestido de fiesta que a la flamenca más ortodoxa. Casualmente (y siendo realistas, que a los hechos nos remitimos), la mayoría han vivido unos años dorados para después pasar a un segundo plano (quien mejor estaba aguantando era Cristo Báñez, pero lo suyo ha sido causa de fuerza mayor), una constante en los diseñadores masculinos que lo tienen más fácil para llegar al éxito (palabras textuales de una diseñadora) pero, como dice la Mala Rodriguez, “lo fácil cae ligero”. No es cuestión de género, puede que sea casualidad, pero echen la vista atrás y verán como ellos son pocos pero tienen más prensa que ella.

La pregunta por tanto es: ¿Es José Luis Zambonino el próximo diseñador a no perder de vista en la Moda Flamenca? Puede.

Las gitanas de mi madre Lola” es una interesante propuesta que recuerda en parte al legado de sus compañeros antes mencionados: patrones muy entallados, cortes sensuales, trajes de flamenca que bien podrían valer para un fotocall o una alfombra roja que recree lo andaluz y glamour, mucho glamour y mucho divismo. Empezando por una versión del Rocío más propia del fin de semana en la Aldea que para el camino, José Luis nos presenta una flamenca que quiere ante todo estar guapa, pero huyendo de lo convencional y de lo clásico. Para no irse al traje de siempre, el diseñador opta por acortar los volantes, ceñir cuerpos y los mantoncilos desaparecen dejando escotes relativamente pronunciados, camisetas y blusones estampados y mangas de tipo húngara que tanto gusta recrear a los hombres cuando diseñan moda flamenca (tema que daría para un post, por cierto). Para la Feria encontramos lo mismo, pero con colores más oscuros, tejidos con más brillo y mejor caída y trajes más para la noche que para el mediodía en el Real.

Todo ello genera un conjunto que tiene dos claros referentes: Vicky Martín Berrocal y Cristo Báñez, pero con matices propios, como los cinturones-bolso que llevan la mayoría de las modelos o la apuesta por volantes muy pequeños y sin apenas volumen o decoración, dando una flamenca que, la mires por donde la mires, está pidiendo que no la saques de casa hasta las 7 de la tarde (como mínimo).

En líneas generales: José Luis Zambonino realiza una colección que ya desde su evocador nombre, nos anuncia una colección muy masculina en todos sus aspectos, proponiendo una flamenca que quiere estar (muy) guapa y que quiere que su traje sea para la feria, pero también de fiesta.

Destacamos: los escotes. Realzan y le dicen mucho a cada uno de los vestidos.

¿Qué me recomiendas?: el conjunto de blusa en tonos azules y falda de volantitos, el vestido en color nude o el dos piezas en salmón y negro.