Noche cálida en Veracruz. La voces de Edyié Gorme y Los Panchos suenan en la radio. Cantan “Noche de Ronda”. Por el medio de la calle cruza una joven. Va sola, con paso firme y mirando hacia abajo. Lleva un vestido con mucho colorido, en claro contraste con la serenidad de su rostro. Aunque no le hace falta, lleva un mantón que la cubre casi como si fuera un poncho. Sobre su cabeza un puñado de flores pequeñas y el pelo recogido con trenzas. Llega a casa y la radio cambia de canción. Ahora suena “Se te olvida”.

La esencia, la riqueza, la melancolía de una cultura que ríe y llora, que siente y lamenta sin apenas cambiar de color como es la mexicana es lo que Rocío Peralta logra abstraer en “Universo de colores“. Para muchos, otra colección de una diseñadora que se ha convertido en una imprescindible de la Feria de Sevilla gracias a unos trajes cómodos, muy comerciales, poco arriesgados de diseño y con una gestión del color (y de sus mezclas) más que notorio. Pero hoy no, hoy Rocío ha llevado su visión clásica de la moda flamenca hasta lo más genuino y característico de Mexico. Ello fue en una propuesta de menos a más, que al principio solo tenía de mexicano el peinado a lo Frida Kahlo, pero que después las llevó directamente a una de las culturas latinoamericanas más personales y características: México lindo estaba ahí. El colorido de los trajes de flamenca nos recordaba a Frida Kahlo, los mantoncillos se enredaban hasta convertirse en poncho o el sombrero de mariachi se llenaba de flores, las mismas que todas las flamencas se pondrán toda vez que este sobresaliente ejercicio de estilismo, incluso el vuelo de las faldas canasteras nos llevaba hasta el cine clásico mexicano, ese que ensalzaba la figura de Pancho Villa o llenaba de Mariachis y cantinas un país con una enorme riqueza cultural.

Dejando el homenaje a un lado, Rocío ha dibujado una buena colección repleta de tules y plumettis, faldas con vuelo pero sin demasiados metros de tela y con un curioso juego de transparencias entre las faldas y las enaguas pocas veces vistos en flamenca. Si nos olvidamos de la caracterización y del estilismo, del concepto que se ha querido transmitir, nos queda una propuesta clásica, muy bien resuelta, muy gitana en algunas partes y otras más para Romería precisamente en la parte más mexicana de la colección, aunque no conviene olvidar los símiles entre la indumentaria tradicional española y la de aquel país, sobre todo en sus respectivas zonas de interior. Y es que, a veces, las culturas latinoamericanas y la española descubren sus lugares comunes y nos recuerdan que tenemos en común algo más que el idioma…

En líneas generales: Rocío Peralta hace una colección que empieza siendo muy fiel a su línea, pero que después experimenta con la indumentaria tradicional mexicana hasta lograr un conjunto muy compacto y conseguido en el que el estilismo (en general) nos acerca a los mariachis.

Destacamos: el trabajo de estilismo y el concepto. Esta colección es un ejemplo de como  lo accesorio es tan importante como el propio traje.

¿Qué me recomiendas?: el vestido rosa con flores estampadas, el morado canastero también estampado o el rosa con lunares negros.