Nessun dorma! Nessun dorma! 
Tu pure, o, Principessa, 
nella tua fredda stanza, 
guardi le stelle 
che tremano d’amore 
e di speranza…

La historia de Italia es probablemente la más rica e interesante si miramos desde la Historia del Arte, de todas las Artes. Un caminar por los tiempos que siempre ha ido unido a una sensibilidad especial por lo poético, por la belleza, por adornar con delicadeza cualquier momento. Cogiendo en una mano un libro de historia y tomando en la otra la descripción de la nueva colección de Ana Morón, podemos pensar que la inspiración de “Pirouette” puede proceder ciertamente de la Bauhaus, pero indirectamente es un canto a todos los conceptos estéticos que el pais de la bota nos ha brindado.

El blanco y ocre del comienzo es la Roma clásica. La rectitud, la simetría y el dibujo de los detalles perfectamente estudiado nos recuerdan a la perspectiva y al estudio de las proporciones de los humanistas. Las diademas con espigas y flores acercan a las modelos hacia la naturaleza, de igual manera que los pintores del Renacimiento llevaron a la Virgen María hasta paisajes menos celestiales. El uso de colores como el rosa o el turquesa tienen un toque romántico, que acercan la colección a un mundo de sueños, a una realidad onírica llena de fantasías y momentos celestiales que incluso nos transportan a la magia del Circo del Sol o a la belleza natural que hay en cualquier rincón de Venecia. Los ángeles que aparecen en algunos trajes y el uso de aplicaciones en dorado ponen el punto barroco (tímido, pero ahí está), mientras que las flores estampadas llevan a esta flamenca italiana hasta el Modernismo europeo. A esa conjunción de detalles se une un trabajo de costura y patronaje que pone el toque de alta costura, que hace bailar a estos trajes de flamenca entre la posible funcionalidad para la feria, la elegancia de las grandes firmas de moda o la indumentaria de las grandes divas que pusieron en pie al público de los grandes teatros como La Scala o La Fenice. Una mezcla posible que se disfruta mejor si el lector o espectador prueba a ver los trajes escuchando de fondo a Luciano Pavarotti, pues hay que decir que esta colección tiene la fuerza, la intensidad y el poder de una pieza clásica, que empieza por lo bajo y va subiendo hasta llegar a ese gran final como Nessum Dorma cerraba Turandot de Puccini .

….Dilegua, o notte!…
Tramontate, stelle! Tramontate, stelle!…
All’alba vincerò!vincerò! vincerò!

En líneas generales: Ana Morón realiza Pirouette, una colección basada en el mundo del ballet, pero que también bucea en un mundo onírico que la acerca a la estética del Circo del Sol, a la Ópera y la Historia del Arte de Italia.

Destacamos: la elegancia y que la mayoría de las piezas son válidas para la Feria a pesar de lo anteriormente descrito.

¿Qué me recomiendas?: el blanco con flores estampadas en el escote, el azul con la parte superior a modo de blusón o el rojo también con estampados.