En otras ocasiones se ha apuntado el hecho de que a veces cuando una colección de flamenca no aporta una idea creativa clara o no viene con grandes novedades, se puede salvar gracias al planteamiento del desfile de presentación, del estilismo final que lucen las modelos y, sobre todo, gracias a la costura y al patronaje, ya que una colección bien hecha luce más que una colección llena de novedades pero con acabados regulares.

Margarita Freire tiene un estilo propio muy marcado que con el paso de los años ha ido evolucionando y depurándose en detalles como la gestión de los colores y tejidos y que la ha hecho muy popular en las dos grandes citas de Abril (Feria de Sevilla y Romería de Andújar). Por ello, a la hora de abordar “Retazos de mi vida” no veamos la rotundidad o el concepto que tan claramente se veía el año pasado en la colección dedicada a la que entonces era su futura hija Carmen. Para este año Margarita cumple con su público en una colección bastante arriesgada en las formas al darle mucho peso a los dos piezas y a los trajes cortos (dos tipos de traje que aparecen muy esporádicamente en las colecciones), pero en el que se ven pinceladas o pequeñas novedades como los detalles de pasamanería o los dibujos inspirados en rejas de ventanas que dan el toque personal a esta colección. No faltan los volantes recargados de tela y con toda clase de forma, los colores saturados pero sin brillo o sus camisas, algunas con volantes y otras de puño. Puede que esta colección sea un punto y seguido respecto a lo que vimos el año pasado, pero el resultado final nos deja una serie de propuestas muy trabajadas y rematadas que hacen que Margarita responda a su público en un año poco atractivo en cuanto a ideas en Moda Flamenca. Dicho de otra manera, el estilo permanece fiel, pero la exigencia por mostrar trajes de calidad y vistosos también han estado presentes. Al menos no parece que haya cogido trajes antiguos de su taller y los haya arreglado.

En líneas generales: Margarita Freire rememora lo mejor de su estilo como diseñadora y lo traslada a una colección llena de detalles y propuestas que reflejan su personalidad y en el que la buena costura se alza como protagonista.

Destacamos: la realización de las faldas. Sea canastera, de volantes o enteriza hay que pararse a ver cada uno de los detalles.

¿Qué me recomiendas?: el traje morado con rayas, el dos piezas con la falda azul corta o el canastero negro con el que Eva González cerró el desfile.