No son pocas las periodistas, cronistas y blogueras de Moda Flamenca que a veces plantean como el traje regional se está diluyendo en un mar de creatividad y transformaciones que a veces desvirtúan y hacen que los volantes pierdan su esencia. Ello se hace siempre cuando se mira en exclusiva hacia al traje de Feria de Sevilla, dejando de lado otros usos y funciones de la moda flamenca, como por ejemplo la Romería del Rocío.

En los últimos años hemos visto en las colecciones una cosa que este año finalmente hemos bautizado (entre unos pocos) como “Rocío Deluxe“, heredero directo del estilo de Vicky Martín Berrocal y otros diseñadores que apuestan por una versión romera demasiado elegante, con demasiado traje ligero y de fiesta con escotes y cuerpos imposibles para hacer el camino, volantes pequeños, brilloseo y demás parafernalia que se han visto en muchos desfiles y que después, a efectos prácticos, no se ve por lo general en la romería (aunque el fin de semana en la Aldea es otra historia).

Rocío Martín nos ha reconciliado este año con ese Rocío que se estaba perdiendo las pasarelas. Dedicada por completo a su madre, la diseñadora jerezana ha recuperado este año para su colección las estampas del camino de verdad, las de las batas rocieras, los pañuelos a la cabeza, las enaguas que se dejan ver, los mantocillos de volantitos y las telas con lunares grandes y colores saturados. Es decir, el Rocío clásico que había desaparecido en medio de una propuesta, a veces ostentosa y a veces sobrada de empolvados y tonos bebé, pero que no reflejaba la realidad de una romería que vertebra parte de las colecciones de flamenca. Rocío Martín sencillamente nos ha devuelto a ese Rocío que vemos en las fotos de nuestros padres y abuelos, el de aquellas personas que hacían un camino con la medalla en la mano y no para beber gintonics postureo. Un golpe sobre la mesa que protagoniza una muestra en la que también hay espacio para los grandes encajes o las flores estampadas, en clara referencia a los años 90, o al juego de volantes que caracterizan las faldas de esta diseñadora. Eso sí, aunque casi todos los patrones dibujen batas rocieras, no dejan de verse algunas buenas propuestas para Feria con flecos, volantitos y escotes entallados para la flamenca más coqueta.

En líneas generales: de igual manera que muchas diseñadoras se inspiran en las estampas de los tablaos y de la Feria de los años 70 para sus colecciones, Rocío Martín lo hace con el Rocío, recuperando el sabor clásico de la romería y trayéndolo a la actualidad. Que aprendan algunos y algunas.

Destacamos: el protagonismo de las batas. Señores, una cosa es una bata rociera y otra muy distinta es un canastero.

¿Qué me recomiendas?: el dos piezas de corpiño y falda blanca con lunares negros y enaguas a la vista, la bata blanca con lunares y mantoncillo en rojo (que parece sacada de una foto de los años 60) o el traje con flores estampadas y encaje verde con volantes en cascada.