«Un viaje por el cante» es el nombre que Argentina dio a su último trabajo, un espectáculo de flamenco en directo que también se ha plasmado en disco de estudio y que junto a otras obras como el «ArteSano» de Miguel Poveda o «Flamenco» de Diana Navarro aportan su grano de arena para recuperar desde el respeto y la admiración (en el caso de Argentina se podría decir que incluso fascinación) la esencia del cante jondo y del flamenco como género después de muchos años donde la fusión y el llamado flamenquito ha hecho más daño que beneficio.

El trabajo de Argentina, muy recomendable para conocer palos del flamenco en desuso y que deberían tener como cabecera aquellos que se van introduciendo en el género, debe verse y apreciarse en directo para entender todo su concepto, tal como pudimos ver el pasado 26 de Febrero en el Teatro Lope de Vega de Sevilla. «Un viaje por el cante + copla» (esto último incorporado al espectáculo inicial en los últimos recitales) va más allá de ofrecer un buen directo, también incluye una pantalla estática en la que aparecían los nombres de las canciones y el palo al que pertenecen (lo que nos ahorra eso de «vamo’ a cantá un poquito por bulerías…» por ejemplo).

«Acordándome de Chano» es el garrotín (palo similar al tango) con el que empieza el concierto, pieza que mete al espectador de lleno en este viaje y en la que se notaba que es con la que empieza el espectáculo, pues el temple y la expresión de Argentina tenía ese matiz especial de cuando el artista sale al encuentro con su público. Ese alegre comenzar contrasta con la jondura de «La aurora», serrana que nos lleva a un flamenco más clásico y pasional. «Torre de arena» es la primera incursión en la copla y en el homenaje a Marifé (retratada en la pantalla del teatro) que Argentina le rindió en el concierto acompañada solo por Jesús Lavilla al piano. La Soleá trianera «Los serenos de Triana» volvía a ponernos en esa ruta por los cantes que después llegó a la «Malagueña de Baldomero Pacheco», un mano a mano entre los acordes de la guitarra y la voz de Argentina. y le siguió el cante por peteneras con «Una flor blanca en el pelo». «Viva Andújar» es otro de los grandes momentos de su trabajo, una recuperación de la caña y el polo que recoge perfectamente la esencia de ambos palos. La parada en el camino dedicada a la Copla volvió a ser para Marifé y «En una esquina cualquiera» más intensa que con «Torre de Arena».

«Barrio de la Triniá», unos abandolaos (unión de verdiales y el fandango) con toque de sevillanas es la apertura del disco en su versión grabada y una de las piezas mejor compuestas, tanto en su versión de estudio como en directo, aunque en este último gana muchos enteros, además de que Argentina se vino arriba en este número en el que estaba acompañada por todo su grupo. La copla volvió junto a la colaboración de Pepe Roca que cantó junto a la onubense «Ay pena penita pena» que después recordaría por tercera vez a Marifé en «Cuchillito de Agonía».

Además de recuperar palos, Argentina también recurre a cantes más extendidos en la actualidad como son los tientos y tangos en «Café de la marina», tema que empieza más recogido para romperse después por tangos. Le seguiría la «Milonga Argentina» que precedió a otro de los homenajes de la noche, esta vez a Carlos Cano y junto a Marina Heredia con «Tango de las madres locas». El final del viaje por el cante no podía olvidar a Cádiz ni a la «Isla de León» a las que Argentina cantó por cantiñas y alegrías (otro tema de este trabajo muy a tener en cuenta) para pasar después a Jerez, haciendo una espectacular fusión entre «María la Portuguesa» que iba intercalando con bulerías de la Paquera de Jerez, una unión que puso al público de pie. Como no podía ser de otra manera, el viaje finalizó en su tierra, en Huelva, concretamente en la «Estación Jabugo-Galarroza», y por fandangos.

Cerraba así la cantaora un recital en el que los espectadores no solo iban a disfrutar de su voz, también a aprender y a recrearse en esas joyas del flamenco que se han ido perdiendo pero que todavía hoy se pueden recuperar y que casi tiene un valor pedagógico que debería atraer a aquellos que quieran aprender de flamenco de la misma manera que van a un concierto.