Kimera Fernández: dejando a un lado que el pasodoble no es lo suyo, no queda muy estético que una cantante esté peleándose con su escote o con su vestuario, además que esa manicura creativa distrae demasiado en los planos cortos. Accesorios aparte, esperemos de verdad que Kimera no haya interiorizado en exceso un miedo a ese estilo. En «La copla en mi voz» ha tenido momentos poco afortunados en cuanto a voz (no termina de rematar bien los finales incluso le cuestan trabajo) y apenas lo ha paseado, sin aprovechar lo más mínimo las opciones de coreografía que el tema le daba (había veces que andaba perdida). El problema en general de Kimera es que solo haga bien los temas que ella considere de su estilo. 6.

María Antonia Tenorio: partiendo del 9 o del notable más que merecido, María Antonia no decepciona. «La sombra vendo» es otra buena actuación, un pasodoble muy bien vendido (nunca peor dicho), rematado, inspirado y en el que la voz de María Antonia ha estado mejor que otras semanas (ha sonado menos ahogada en los remates) e incluso a ella se le ha visto más contenta. Nada que objetar, verla a ella es ver copla. 10.

Álvaro Camacho: después de varias semanas algo perdido por el escenario, llego «La Paula» al rescate de Álvaro. Mejor afinado, cantado y sin muchos cambios en la entonación (los hubo, pero no chirriaban tanto como en otras ocasiones), Álvaro estuvo cómodo, la paseó y no tuvo mayores problemas. Solo una cosa: él es guapo, pero sus planos cortos debería de cuidarlos porque lleva 4 meses en el programa y sigue afeándose a sí mismo y precisamente en una actuación tan buena como esta, eso no le ha hecho ningún favor. 8.

Carolina Caparrós: hacerse la graciosa y no morir en el intento. Por muy bien que se le dé la copla clásica-costumbrista a Carolina, hacerse la ordinaria no es para ella. «Ay que risa» ha sido una buena actuación, pero no se le ha visto tan bien inspirada como otras veces, sencillamente porque no es lo suyo. De voz ha estado bien, la picaresca la ha tratado bien, pero a la hora de expresar con el cuerpo partes de la letra ha quedado poco acertada… Para que después digan que los temas de comedia son fáciles. 8.

Jesús González: por voz era de los claros candidatos a cantar «La niña de fuego» y la elección de dársela a él este año ha sido bastante acertada. Flamenco y coplero a la vez, Jesús, ha seguido la progresión de menos a más de la canción, ha tenido una química justa (incluso tímida) con la bailaora y ha aprovechado las opciones de su voz, desplegando un juegos de agudos y graves muy interesantes y que han cerrado una gran actuación. 10.

Rocío Silva: con independencia de como canta Rocío, «La Ruiseñora» es una de las coplas peor cantadas en seis años de programa, un tema que nadie ha entendido y que con la excepción de Inma García en la cuarta edición, pocas actuaciones de este pasodoble se salvan. Rocío ha caído en los tópicos del tema (alargar mucho el «Qué te pasa Ruiseñora») y ha intentado dar un tono fino o castizo que ha sonado excesivamente forzado para una voz que se aflamenca con facilidad. El tema no era para ella y se ha peleado con él los 7 minutos de canción. Cabe preguntarse por qué se la asignan si esta canción no es para cualquiera. 5.

Francisco Miralles: canción de orquesta de pueblo, gracia, salero y mucha simpatía. Francisco sabe defenderse en general, pero con este tipo de canciones mucho más. En «La niña de la ventera» no te fijas tanto en lo técnico sino como en el arte para venderlo y él lo tiene, además de mucha gracia. Se puede entender que nadie quiera cantarla porque después nadie la recuerde, pero escuchar estas canciones es muy necesaria en el programa y al menos Francisco lo ha hecho con mucha dignidad. 8.

Ismael Carmona: copla fusión, lo de Ismael definitivamente es copla fusión. Sin ser flamenco parecen que quieren que sea una suerte de Miguel Poveda, un cantante que con una base musical con un toque new age y poco llamativa vaya descomponiendo las canciones a su manera como ha sido con «El Zorongo«. Aunque el perfil sea el suyo (y se le dé bien), Ismael tiene dos cosas a cuidar en canciones donde todo el peso se lo lleva él: la expresión y los gestos con la cara (a veces mira a camara con pena o miedo) y las florituras o los finales inventados que no están del todo afinados y que no suman al conjunto. 8.

Álvaro Montes: agradecidísima copla para cualquier voz potente y rotunda como la del trebujenero, «Málaga y olé» tenía no pocas connotaciones personales para Álvaro (como muchos cantantes que han ido a infinidad de concursos de copla, buena parte de su carrera se ha desarrollado en la costa del Sol) y ese brillo en la mirada, esos ojos que iban más allá de la cámara, esa boca que hablaba en silencio, esa expresión corporal tan bien llevada y esa voz que se llenaba tanto al hablar de Málaga lo dejaban todo claro. Poco más que añadir a una de las mejores actuaciones de esta edición que no fue de 40 porque esa nota no se había dado este año y estaba esperando a la actuación final de la noche. 10.

María Espinosa: en una misma actuación, teníamos un estreno y el primero 40 de la temporada. «Por que te dí yo mis besos», unos hermosos tientos de Marifé que María ha hecho suyos, que ha expresado con delicadeza, sentimiento y pasión sin llegar a exagerar ni a pasarse. Excelente saber estar, lección magistral de copla y un respeto, conocimiento y amor por el género a la hora de cantar del que muchos deberían aprender. 10.