Soy tu gitano, tu peregrino, la única llave de tu destino 
el que te cuida más que a su vida, soy tu ladrón. 

Soy tu gitana, tu compañera, la que te sigue, la que te espera 
voy a quererte aunque me saquen el corazón. 

Y aunque nos cueste la vida 
Y aunque duela lo que duela 
Esta guerra la ha ganado nuestro amor…

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Campos de café, haciendas de ganado, sol, calor, aguas calientes, raza, pasión, fuego y sangre. Como si de las protagonistas de una historia de amor, celos, traición y venganza se tratase, las modelos salían de la oscuridad de la bodega como si se las presentase en los créditos iniciales de una telenovela latinoamericana, llenas de fuerza, belleza y elegancia, con sus primeros planos, ráfagas, fundidos o secuencias a cámara lenta mientras suena de fondo el tema principal.

Así empezaba a desvelarse la nueva colección de Amparo Maciá, uno de los nombres clave de la moda flamenca y que este año, sin asistir a ninguna pasarela, presenta toda una reinvención en su línea creativa, una nueva forma de diseñar y de patronar la moda flamenca en la que la diseñadora no ha perdido su personalidad pero si le ha añadido detalles nuevos y una visión renovada que merece más de una observación para terminar de apreciarse. Curiosamente, a pesar de los cambios, la colección lleva precisamente su nombre, ya que se llama “Amparo Maciá“.

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La principal novedad estaba precisamente en ese comienzo tan evocador: Amparo nos proponía unos diseños para romería que, sin embargo, nos recordaban la indumentaria de las protagonistas de telenovelas, esas que llevan sombrero de cowboy, grandes estolas o ponchos, pelo ondulado y suelto, complementos, flecos y botos de cuero o flores naturales. Válida totalmente para estar en un entorno rural, esa “colección romera” tiene unas connotaciones muy latinas, de hacienda, caballos y calor, con la diferencia de que no es la misma pasión la que mueve un entorno u otro.

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Tras pasearnos por los campos, viene la vertiente para Feria, donde los estampados, los tonos bebé y el rosa pálido se erigen como protagonistas dibujando, eso sí, unos patrones estudiados, con nuevas colocaciones de los volantes, una renovación total del diseño de mangas, menor vuelo en faldas y mayor protagonismo de las caídas (atención a este detalle en muchos de los trajes porque están muy conseguidos) dando un aire muy coqueto pero a la vez muy elegante. La renovación del diseño con unos tejidos más convencionales da paso después a una vuelta a esa toque racial y temperamental del mundo latino, con cuerpos mucho más entallados, escotes sin miedo a nada, brazos desnudos o mangas húngaras junto a faldas llenas de volantes (a partir de la rodilla). Ya sea en azul marino, rojo, negro o blanco, con lunares o sin ellos, la propuesta de Amparo nos recuerda ese toque elegante y sensual que caracteriza al vestuario de las actrices que interpretaron a las grandes protagonistas de las historias de amor desarrolladas en la América Latina campestre y adinerada, que bien podría formar parte del estilismo de algunas de esas historias, pero que dibujan una flamenca racial, gitana, de cuerpo voluptuoso (casi todos los patrones potencian las curvas de la mujer) y, sobre todo, muy apta para la Feria.

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En esencia, Amparo Maciá recupera algunos de sus elementos más personales como el estudio y trabajo de volantes pequeños y sin vuelo, prescinde de otros muy reconocidos, como su volante de clavel, pero aporta líneas nuevas en su diseño se renueva y a la vez propone una opción para el Rocío que no es ni la vertiente Deluxe que tanto se ve últimamente ni la más clásica, sino una inspirada en la indumentaria de mujeres que viven igualmente en entorno rural. Puede que sea una colección homónima pero sin duda la pasión y la sensualidad es lo que caracterizan a esta entrega de Amparo una colección que, por cierto, es de las mejores de la diseñadora en particular y de las más destacadas de este 2013 en general.

En líneas generales: Amparo Maciá ofrece una visión renovada de su diseño y de su personalidad, sin volante de clavel, patrones muy estudiados y trabajados y un estilo racial y pasional que recuerda a la estética de las telenovelas.

Destacamos: la elección de tejidos, color y estampados y los looks propuestos para romería con estilismos muy conseguidos.

¿Qué me recomiendas?: de la parte romera destacamos el conjunto en color negro con poncho en rojo y con patas de gallo. Para la Feria de día, el beige y aguamarina con estampados (ojo al diseño de la manga). También nos quedamos con el azul marino de espalda escotada y el blanco de lunares negro con enaguas en rosa.