Carolina Caparrós durante su actuación

María Antonia Tenorio: aquí pasó algo raro. O Josemi iba excesivamente rápido con los arreglos de la rumba flamenca “Moscatel” o María Antonia entraba tarde y le costaba incorporarse. Lo cierto es que la sevillana estaba falta de aire en casi toda la canción e iba con prisas por terminar la canción (eso si, su cara no se veía insegura lo cual disimulaba bastante), siendo tal vez la banda la que marcaba un ritmo dificil de llevar con un tema que tiene mucha parte cantada y algunos cambios que dependen de la voz de la artista y en la que es necesario la coordinación exacta de ambas partes. Una de las noches más discretas de María Antonia. 7.

Rocío González: tan sobrada de nervios como de temple coplero iba la sevillana en su estreno. Rocío se defendió bien con “Cuna Cañí” en una actuación que a principios de la edición o en un certamen habría pasado por buena pero que a estas alturas del programa pide mucho más. Si tenemos en cuenta su potencia vocal y su color de voz con mucho caracter lo único que le hubiese faltado es seguridad, rotundidad y rematar mejor las frases. Buen debut pero que requiere una puesta al día antes del sábado. 7.

Ismael Carmona: una vez más a Ismael le dieron una copla para lucirse. “María la Portuguesa” le daba mucha libertad para cantar a su manera, sin que la banda lo guiase ni lo obligase a nada, pudiéndose recrear él sin problemas. Como otras versiones de este tema en el programa, no ha sido especialmente coplera y ha servido más para que se luzca “su estilo propio” más que otra cosa aunque queda la duda de por qué a él le permiten precisamente ser poco coplero. Se agradece, eso sí, que los estribillos no hayan sonado a orquesta de feria de pueblo. 8.

Elena Romera: a veces la asignación de temas cuesta entenderla. Es obvio que todos los concursantes tienen derecho a cantar coplones y que ciertos temas no solo sean del beneficio de unos pocos, pero a veces hay personas que no están preparados para uno en concreto. Elena no lo estaba para “Y sin embargo te quiero“, apenas resultó creíble mientras duraba la canción y casi todo eran automatismos a la hora de actuar. Se nota que se lo ha trabajado pero le ha faltado ser ella misma y creerse la canción. En pocas palabras: no ha estado suelta. A ello se añade que a su voz le falta ser más segura. Es una lástima decir esto, pero con el físico tan llamativo que tiene y el tono de voz tan coplero con el que cuenta, Elena podría dar mucho más de si, pero ahora la carrera va demasiado rápido. 6.

Francisco Miralles: por más que le pese a él, el mejor Francisco Miralles se ve con temas como “Canción del olé“. De igual manera que Isabel Geniz defendía como nadie la copla ye-ye, Francisco lo hace bien con temas alegres, de esos en los que hay que levantar al público e invitarlos a pasarlo bien. ¿Por qué? Pues sencillamente, te fijas en el artista, te olvidas de como cantas y te lo pasas bien porque él lo hace bien y lo disfruta. Es como el rock: lo importante no es la voz, sino la empatía. 8.

María Espinosa: beneficiada (o no) por la salida de Álvaro Camacho, a María Espinosa se la veía más metida en el papel que nunca en “Solo vivo pa quererte“. Ayudada también por una sombra de ojos de color azul que marcaban sus lagrimas al cantar, la sevillana hizo una actuación tal vez muy dramática y trágica para una canción que realmente no es tan tremendista sino que más bien es dulce y describe una declaración de amor poco amargada. Muy en su línea y muy correcta, no sería la actuación suya a recordar (ha tenido noches mejores) aunque en esta ocasión el tema la ayudaba bastante. 9.

Carolina Caparrós: tampoco tuvo su noche del todo la cordobesa. A Carolina le pasó algo que es habitual con los dramones copleros: se lo llegan a creer tanto que al final se alcanza un punto de locura o de exageración que roza lo surrealista. Lenta y controlada en la primera parte, la subida del primer estribillo y la voz rota nos llevó a una segunda parte donde alcanzó ese punto de locura al que podría invitar el “Romance de la otra” pero que aqui parecía estar fuera de lugar. No es que lo hiciese mal, sino que ella misma se debió de ver tan bien que se permitió licencias que, una vez vistas, no eran tan oportunas. 8.

Jesús González: dejando a un lado un llamativo fallo de letra al comienzo de la actuación (me van a disculpar pero “Quién tiene la culpa” es una de las preferidas del que esto escribe), Jesús hizo una de sus mejores actuaciones. Bien cantada, bien paseada y recreada, haciendo un leve recorrido por el escenario para aliviar lo estático que puede resultar este tema al cantarla y con una mirada especial en la cara que hacían olvidar el fallo inicial. De 10 si no hubiese pasado eso. 9.

Kimera Fernández: personalidad y creatividad al servicio de una coplera con toque flamenco y que se está creciendo a pasos agigantados en el programa. Kimera realizó un “Te he de querer mientras viva” llevado a su terreno, cantado como ella quiso y con un final sencillamente sublime. Cierto es que hubo fallos en algunos finales en los que la banda y ella no se encontraban a consecuencia de que Kimera se recreaba mucho sobre la letra, pero desde luego dar gusto ver como alguien reinterpreta y se cree una copla como hizo la linense en su actuación. 10.

Álvaro Montes: como bien le dijo el jurado después, lo mejor que hizo Álvaro fue sacar adelante la canción después de la polémica en su entrevista (le tocó lidiar con el tema de la repesca). “Niña caracola” le resultó muy energico, con los altos algo estridentes y con demasiada autoridad a la hora de contar la letra si bien el escenario parecía suyo y lo llenaba sin problemas. Probablemente menos alterado y más calmado le habría salido mejor. 8.