Con el concierto de anoche en Utrera, la gira de Azabache en este 2013 dice adiós a los escenarios andaluces. A la espera de su último concierto en Barcelona, el homenaje de Manuel Lombo, Pasión Vega, Diana Navarro y Pastora Soler al mayor musical de copla que ha habido en nuestro país ha sido un éxito rotundo que ha sabido estar a la altura de las circunstancias. Lo que empezó siendo un concierto ha acabado repasando casi toda la geografía española, dejando siempre el pabellón muy alto y marcando un hito en la Copla.

Al merecido homenaje al repertorio y al legado de Azabache como espectáculo, esta gira también ha servido para volver a ver a Pastora Soler con bata de cola, a una Pasión Vega muy coplera y clásica que muchos habían olvidado, a Manuel Lombo como uno de los interpretes más sevillanos y creativos a la hora  de enfrentarse a una Copla, o a una Diana Navarro mucho más versátil de lo que acostumbramos a ver. No vamos a entrar en cual han sido las mejores actuaciones de este musical (de principio a fin es una joya única), pero creemos que estas cuatro actuaciones que hoy traemos son cuatro de los números que mejor se recordarán cuando en unos años echemos la vista atrás:

No es casualidad que «Señorío» sea la primera aparición de Manuel Lombo en el escenario. Compuesta para Juanita Reina, cualquiera diría que esta canción ha sido hecha a la medida del artista nazareno. Una letra dedicada a Sevilla y llena de referencias a sus fiestas de primavera acompañado de lo mejor de su historia y de una música que por momentos recuerda a marchas de Semana Santa hacen que Manuel sencillamente se apodere de esta canción. Y como lo hace: solo él tiene el porte y la autenticidad para cantar y pasear el Señorío sevillano sobre un escenario sin despeinarse ni sonar forzado. Más que un homenaje a terceras personas, Manuel se homenajea a si mismo y a la figura artística que él ha creado y a la que le han salido muchos imitadores.

¿Se puede cantar «Los tientos del cariño» sin recordar absolutamente a nadie? Si, Diana Navarro ha podido. Ayudada por unos arreglos nuevos y por una ambientación que tiene su toque tenebrista, la malagueña renueva una de las canciones más cantadas actualmente del género, haciendo una versión propia en la que su voz desgrana poco a poco cada verso, sin prisas y alcanzando el dramatismo sin buscar el recurso fácil. Gran creación que ha sido una de las sorpresas (y uno de los aciertos) del musical pues no han sido pocos los espectadores que han reconocido la maestría de Diana Navarro con una canción que, a priori, no se esperaban en su voz.

Los que hayan visto el musical alguna vez sabrán que en la primera parte, Pasión Vega versiona coplas ya conocidas en su voz, dejando ya para casi el final otras de las revelaciones que nos ha dejado Azabache. Su actuación de «Francisco Alegre» no es solo es verla cantar un pasodoble, también es ver su enorme dominio del escenario, de la expresión corporal y, todo sea dicho, del manejo del capote. Nota de contraste y torera para la artista encargada de abrir el musical y que recuerda la enorme elegancia de la Copla sin batas de cola ni barroquismos.

Incognita con pocas dudas, «Qué no daría yo» se sabía casi desde el principio que era para ella. Si había alguien que debía cantar esta autobiografía de Rocío Jurado, esa era Pastora Soler. Heredera directa de las grandes copleras, la coriana se llevaba los aplausos del público con una versión llena de fuerza y de raza, en la que la sombra de la chipionera está ahí, pero daba igual: todos querían verla cantar esta pieza. Momento cumbre sin ser copla, a lo mejor la versión de «Cinco Farolas» sea más novedosa, pero no dudamos de que el público recordará a Pastora Soler cantando «Qué no daría yo» de la misma manera que muchos siguen emocionándose con los vídeos de Rocío Jurado en el espectáculo original.

 

Si quieres saber más sobre el espectáculo de Azabache 20 aniversario, puedes leer nuestra crónica, canción por canción, del primer concierto que se celebró en Sevilla el 29 de Junio de 2012 (ver enlace).