El pasado sábado 31 se celebró en la localidad de Pedro Abad (Córdoba) la final de su cuarto certamen de Copla. Una cita que tuvo lugar en la Plaza de Andalucía de la pequeña localidad cordobesa, creando un ambiente acogedor y en familia sin grandes masificaciones pero con llena y con un ambiente familiar.

Presentada por una Nani Gaitán simpática, cercana y radiante, la gala contó también con la presencia de Mayka Romero como artista invitada. La ex concursante de la tercera edición de Se Llama Copla se dio un baño de masas con el publico perabeño y ella les regaló el primer single de su disco “Amar” cantado en directo. Mayka además no venía sola, pues la banda que la acompañaba fue también la encargada de tocar en directo las coplas de la final. Pasado este inicio de gala, llegaría la verdadera final, la de las actuaciones de los ocho finalistas que pasamos a comentaros:

La primera finalista fue Rosario Ariza, cordobesa con amplia experiencia en la Copla y poseedora de una impresionante belleza muy propia de la ciudad califal. En su primera actuación Rosario mostró su sensibilidad y capacidad interpretativa a la hora de contar una copla como es “Quien tiene la culpa“. Con un buen sentido del dramatismo, que no llegaba a rozar la exageración, Rosario conmovía a la vez que cantaba. “Romance de Zamarrilla” sería su segunda intervención, mucho más coplera y con más caracter, la cordobesa empleó a bien este tema para mostrar su manejo de la saeta, donde no rasga ni aflamenca la voz y da una visión personal e interesante del cante sacro.

María Solís siguió a Rosario en las actuaciones. Con “La Emperaora” apareció por primera vez en el escenario acompañada de una bonita bata de cola. Su genio y su juventud dieron empaque al tema, sin embargo el suyo sería el primero de los desencuentros de la banda con los finalistas, pues el compás que este llevaba era demasiado lento para la copla de Marifé, lo que dificultó la actuación a la malagueña. En “Con mis propios ojos” tuvo mejor suerte con la banda, pudiendo pasear mejor la canción y disfrutar más de cara al público. Lo que llama la atención de ella en general es su genio y su temperamento (su “Emperaora” no estuvo falta de exageración marifetista) que contrastan con su imagen adolescente.

Hay ciertas artistas que, si haber pasado por Se Llama Copla, gozan de un reconocimiento y un respeto en los círculos copleros que ya lo quisieran para sí muchos copleros. Isabel Rico es una de ellas, una artista de gran voz, personal, que no se parece a nadie y que conoce y maneja muy bien el género coplero. Sus dos coplas para intentar ganar fueron “A ciegas” y “En una esquina cualquiera“, dos actuaciones que fueron elegancia y saber estar escénico hecha copla. De Isabel poco más se puede decir que, haga lo que haga, siempre acierta y cumple con el público, justo lo que pasó el pasado sábado.

La cordobesa y ex concursante de Se Llama Copla María Carmona fue la cuarta finalista en actuar. Curioso fue verla cantar “La Loba” sin estridencias ni artificios, contando la historia con mucha teatralidad pero sin recurrir al desequilibrio, al revés, todo en su justa medida. Más lucida estuvo, eso sí, en “Esclava de tu amor“, actuación que tampoco fue una interpretación de manual, con momentos muy interesantes y en la que se agradeció su porte coplero sin búsqueda de gustar al público con facilidades.

También cordobesa, de Beatriz Leva podemos decir justo lo contrario de María. Beatriz la palabra sencillez parece no conocerla, ella va a por todas dejándose la piel (y la voz) en el escenario, sin rebajar la intensidad ni conceder momentos de descanso. “En las cruces de mi reja” y “Romance de Juan Osuna” fueron dos ejemplos de expresión corporal sincronizada con una voz que explotaba las posibilidades de los agudos y los graves para enfatizar cada verso de cada canción sin dejar nada en un segundo plano. Dicho de otra manera: Beatriz lo coge todo y lo lleva al extremo aunque, eso sí, lo hace con seguridad y da la sensación de que sabe lo que hace, al menos en ella se ve que entiende lo que está cantando.

El único hombre de la final fue también el único sevillano de la misma. Cristian Coto está siendo una de las revelaciones en los certámenes de copla. A sus 15 años el joven cantaor lebrijano apunta muchas maneras y no son pocos los que considera que, de aquí a cinco años, no va a haber concurso que se le resista. El sábado por la noche volvió a conquistar al público, que se volcó con él sin apenas conocerlo y le daba trato de cantante profesional. Sus dos canciones fueron “Los Cuatro Candiles” y “Los Tientos del Reloj“, teniendo un percance en esta última pues el micrófono se le fue al empezar la segunda parte. Aún así, él no paró de cantar y siguió adelante como si nada hasta que le dieron otro micrófono. Sabedor de que el público le está tratando muy bien, él fue muy profesional y correcto en sus dos actuaciones, dando signos de que está aprendiendo muy rápido en este camino de la copla.

Vecina de Cristian, Lola Vega apareció en Pedro Abad para optar al premio en un año en el que la trebujenera ha recibido ya varios primeros premios en concursos de copla. Para intentarlo esa noche hizo primero una soberbia actuación de “Y sin embargo te quiero“, un número que fue lo mejor de toda la noche para el que esto escribe y que solo con eso debió de valerle para ganar. Con “Cárcel de oro” Lola reafirmó su buen gusto o conocimiento por la copla clásica, un estilo en el que se maneja a la perfección y del que logra sacar un enorme partido. Tiene ya sus años como cantante, pero es de agradecer el reconocimiento que está recibiendo esta artista en los últimos años.

La última finalista en actuar tuvo además el dudoso honor de probar la inexperiencia de la banda con la copla, más preparada para canción melódica que para tocar los arreglos de la canción española. Con todo, Pepi Mantas supo arreglar el fallo de la banda en “Silencio por un torero” (algunos músicos estaban tocando otro tema) tapando los fallos musicales y haciéndose ella con el escenario. Lo mismo pasaría en “Cinco Farolas” donde la banda no la seguía e incluso tardaba en reaccionar frente a una Pepi que acabó interpretando a su manera la copla sin esperar a la música. Meritorio trabajo de Mantas que podría haber renunciado a seguir cantando y sin embargo siguió adelante con las actuaciones. Ese arrojo y profesionalidad tuvo como recompensa el tercer puesto en el certamen.

Finalizadas las dos rondas de actuaciones y tras más de media hora de deliberaciones, llegó el momento de conocer los resultados. Al igual que muchos otros certámenes, en Pedro Abad nadie se iba de vacío y recibía un premio en metálico por su participación en la final (200 euros a aquellos finalistas que no quedasen entre los tres primeros). El querer considerar a los ocho concursantes como “premiados” provocó que el triunfo final quedase deslucido pues, cuando se conoció el nombre de la ganadora, ya se sabía quién si y quién no ganaría. Así, el tercer premio para Pepi Mantas, el segundo para Rosario Ariza y el primero para María Carmona quedaron algo ensombrecidos en el sentido de que cuando fueron a decir sus nombres, ya solo quedaban ellas tres como posibles ganadoras. Hemos de decir que las tres fueron dignas merecedoras de los premios: Pepi por su profesionalidad frente a los fallos de la banda, Rosario por su personalidad artística a la hora de cantar y María por su buena técnica. El problema es que antes de conocer sus nombres, fueron quedando por el camino otros nombres que, en el momento de decirse quien ganaba, ya estaban descartados como ganadores. Este fallo se agradecería que se evitase en otros momentos, pues resta emoción al final del concurso e incluso no beneficia a los ganadores que, antes de serlo, ya han visto como otros finalistas se quedan sin premio.

A pesar de este final, María Carmona no se quedó sin dar las gracias y sin cantar de nuevo “Esclava de tu amor”, actuación con la que terminó esta final del IV Certamen de Copla de Pedro Abad.