Aria de amor, 
mientras aplauden tras el telón, 
en el ocaso muere el viejo Dios
Aria de amor, 
una quimera, una canción, 
que la victoria es grande 
y Europa grande,
grande el destino es hoy…
(Mónica Naranjo – Europa) 

Cuando explotó la primera guerra mundial en Europa lo hizo en parte apoyado por el ideal romántico de la identidad nacional. No se veía tanto como algo bélico sino como un fenómeno que engrandecía la riqueza cultural de cada uno de los países del viejo continente. Un crisol de culturas, algunas más modernas y otras más estancadas en el pasado, que protagonizó el primer gran desastre del Siglo XX. Acabó muy mal, pero en principio tenía algo de bello, de poético. Todos los países que fueron parecen estar representados en la primera colección de Rosalía Zahíno que no es de flamenca: la Gran Bretaña industrial, la Francia del Moulin Rouge (lugar que pudo haber visitado el pasado junio cuando desfiló en París), la Alemania funcional, la Grecia que luchaba por recuperar su patrimonio, el Imperio Otomano que se lo impedía, la Rusia de los Zares o la exquisitez recargada del Imperio Austro-Húngaro. Todo un continente navegando a la deriva y simbolizando cada una de las piezas de esta colección para mujeres sensuales, aguerridas, con carácter y que se reivindican a sí mismas.

Rosalía celebra diez años en la moda y lo hace con una victoria que golpea sobre la mesa y sobre la pasarela. De sus patrones de flamenca pasamos a unas propuestas de fiesta y de novias que, en algunos momentos, son una versión comercial de otras ideas ya vistas en flamenca, y que en otros estructuran una idea conceptual compleja, que viene a representar en costura el trance que supone cada batalla hasta llegar a la victoria final (idea que se percibe a partir de un patronaje que juega a un caos perfectamente planificado). Para llevarlas a la realidad no han faltado varios elementos que nos recuerdan su estilo: encajes, plumas, transparencias, tul, vinilo, brocados y combinaciones de color que, esta vez, han estado más contenidas.También ha estado presente esa traslación hasta la actualidad y hacia su marcada personalidad de un momento histórico llegando a crear estilismos propios de pasarela y que, como ya se hace casi necesario, necesita una segunda lectura en la que podamos ver las piezas y vestidos de manera aislada para verles su potencial fuera del desfile.

Puede que esto que hayamos descrito no tenga nada que ver con su idea, pero esta primera parte de X de Victoria (que se completará en su colección de flamenca) es la celebración de un décimo aniversario en la que una diseñadora está batallando entre su propia idea creativa y la obligada necesidad comercial. Y en este asalto parece que gana lo primero. Habrá que esperar a Enero para ver como acaba.

En líneas generales: Rosalía Zahíno firma su primera colección de novia y fiestas, tomando algunas ideas de sus trajes de flamenca, pero que logra una independencia creativa y una coherencia muy compactada que bebe de la historia para llevarlo al presente.

Destacamos: el protagonismo del blanco en una colección llena de colores fríos.

¿Qué me recomiendas?: el vestido de flecos azules con encajes en dorado (versión comercial del que vimos de Razpuntzel en SIMOF), el blanco con detalles en encajes y terciopelo o el de rayas grises y blancas.