La siguiente frase va a parecer dicha a la ligera, poco suavizada e incluso pasada de halago, pero es así: si Alejandro Postigo no existiese, habría que inventarlo. Les explicamos: como en todas las industrias culturales, hay artistas que se dedican a lo comercial, a seguir los patrones de unas determinadas tendencias y rehacerlas a su manera para intentar acercarse a ese público masivo tan codiciado. Junto a lo que se conoce como mainstream, están los llamados independientes, alternativos, indies o underground. De esos cuatro palabros, el que mejor se acerca a la obra del diseñador de Utrera es el segundo: Alejandro Postigo es la alternativa, es el creador que nos hace ver que otra moda de fiestas y de BBC’s es posible, una moda que, en el 2014, no vomitará mikados y plumettis.

¿Quieres algo distinto? Pues viaja hasta el jardín del Edén que Alejandro Postigo ha construido. Un lugar bucólico, con reminiscencias art-decó e influencias del mejor gusto parisino pero que, a su vez, tiene en la sencillez y en el minimalismo contenido su principal encanto. Puro ya fue una muestra de costura y creatividad que más que añadir, quita elementos para llegar a una elegancia sobria. Edén va más allá, esta colección juega con una paleta de colores poco llamativos que se deslizan por encajes, transparencias y aplicaciones, creando una idea de sencillez que tal vez no impresiona a la primera pero que, si se detiene uno a revisar, viene a ser la respuesta de un diseñador desmarcado de la tendencia actual en el mercado andaluz de la moda. Se intuye incluso algo de rebeldía o de no conformarse con lo impuesto. Por eso es necesario que Alejandro esté ahí: no la lía en los desfiles, no presenta estilismos rebuscados o rompedores ni tampoco cae en tópicos comerciales, hace lo que le da la gana y tiene la virtud de convertirlo en algo nuevo y perfectamente adaptable a los momentos para los que se crean estas colecciones. Y no nos engañemos: lo que se ve en estas pasarelas, en su mayoría, tiene un destino casi prefijado. Pero antes de que se convierta en algo masivo (si es que llega a serlo) disfrutemos con este paseo idealizado lleno de celestes, blancos, rosas, beiges y aguamarinas que deberían acabar en una barra libre bailando “La revolución sexual” de La Casa Azul en vez de lo de siempre.

En líneas generales: Alejandro Postigo vuelve a dar una sobresaliente muestra de clase, elegancia y buen gusto a la vez que plantea una alternativa, o se adelanta, a lo que veremos en moda de fiesta próximamente.

Destacamos: conseguir que un color tan lacio y manido como el celeste sea el que tenga más fuerza (aparece en los mejores estilismos) es, cuando menos, digno de mención. Es justo también recordar el gran trabajo de Tolentino en los tocados y pamelas que conforman la colección.

¿Qué me recomiendas?: el traje de chaqueta en celeste y dorado, el vestido corto de lentejuelas y el dos piezas de chaqueta y pantalón estampado.