Fue la Reina del Pasodoble, la que nació en Sevilla para cantarlo, la que dedicó versos marineros al Perchel, la que tenía garbo y salero para mover el abanico español o la que cantó a la Córdoba mora. Pero por encima de todo eso, fue la Reina del Pasodoble. Lolita Sevilla nos ha dejado hoy a los 78 años, se va con ella un 2013 en el que los copleros nos hemos quedado más huérfanos si cabe tras perder a Marifé de Triana, a Sara Montiel y ahora a Lola Sevilla.


Poseedora de una gracia natural innata, su carrera despegó tras convertirse en Carmen Vargas, ese intento de diva coplera que puso voz a las «Copliyas de las divisas» en Bienvenido Mister Marshall, papel que le dio fama y cuya escena principal es una de las más aclamadas de la historia del cine español. Curiosamente, a los pocos días de esfumarse el sueño de un Mister Marshall de verdad (osea, Eurovegas) se nos ha ido aquella cantante que vendría a enseñarle a los yankis que España es la sucesión de tópicos que ellos esperan ver… ¿Hay algo más berlanguiano?

Ironías del destino aparte, Lolita Sevilla nos deja un legado de pasodobles y coplas en las que no faltan las dedicatorias a España o a Sevilla, Málaga, Córdoba, Cádiz o Granada. Una voz personalísima, una belleza destinada a brillar en el firmamento coplero y una artista que hoy deja a la canción española sin otro de sus referentes. Nos queda, como siempre, su música, sus vídeos y su recuerdo.

Hoy la tonadilla llora, pero en el cielo de las copleras la habrán recibido con un «Anda Lola, cántame un pasodoble español»