_DSC0577 copiaSe abre el telón del Teatro Quintero. Cuatro candelabros situados en el centro del escenario son la única luz que nos guía hasta lo que vamos a ver a continuación. La banda, ya dispuesta en el escenario, rompe el silencio con los primeros acordes de Estrella Sublime, un tesoro musical de la Semana Santa sevillana que nos recuerda a ese Domingo de Ramos de calor y azahar que nace en San Julián y se va en San Jacinto. Del recuerdo y el deseo por lo que está por llegar, pasamos al homenaje a Juanita Reina, sevillana, coplera y macarena que le dedicó a la Reina de San Gil una canción marcha de nombre Esperanza y Macarena con la que Joana Jiménez apareció en el escenario para cantarla con gran pasión. La madrugá sevillana es lo que sigue a la noche del Jueves Santo malagueño, ese momento en que la Amargura baja de la Ermita. A ella le cantó Fran Doblas la saeta del Romance de Zamarrilla que un día Marifé hizo copla. No solo saetas y coplas dedicadas a las imágenes se llenaron de «Incienso y Mantilla»: la sevillana El nazarenito, cantada a dúo por Fran y Joana, recordó esa devoción que busca superar el cansancio de todos los cofrades conforme se acercan las últimas horas de la semana mayor.

La voz de Antonio Bejarano recordando el pregón de 1991 de Jose María Rubio nos llevó a ese Domingo de Pasión de espera y emoción, de Sevilla y Triana expectantes por aquello que va a suceder en apenas siete días. Bellas palabras dedicadas al Arrabal que se queda en el escenario para la Callejuela de la O suene y se cante en la voz de Fran Doblas. Otra de las piezas musicales de Paco Lola también sería versionada por los músicos dirigidos por Martín Salas: Caridad del Guadalquivir se escuchó mientras un bailaor recreaba imágenes de la Pasión.

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Y si hay un cante que ponga voz a la devoción esa es la saeta, como la de Fran Doblas a la Esperanza de Triana o la de Joana Jiménez al Gran Poder (con guiño al Nazareno de los Gitanos incluido). Dos intervenciones que se hicieron a pleno pulmón y sin micrófono, tal como siguen haciendo los saeteros hoy día. Le seguiría, como no podía ser de otra forma, La Saeta de Machado por Joana.

Antes del final, habría tiempo para recordar coplas como Silencio por un torero en la voz de Fran o Compañera y soberana en Joana. Una última intervención de la banda para tocar Hossana in Excelsis nos adelantaron un gran final con Joana y Fran cantando juntos Costalero, marcha y canción con la que más de uno vio moverse un paso de misterio mientras cantaban los dos artistas. Una última actuación que fue lo mejor de la noche y que hace que salgamos de allí con más ganas (si cabe) de que llegue el Domingo de Ramos.
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