Alejandro Postigo SIQ Sevilla (14)Ir a una pasarela de moda de fiesta y nupcial en la que haya un desfile de Alejandro Postigo es como ir a una de flamenca en la que desfila Ana Morón: una cosa son las firmas comerciales que hacen trajes que son bonitos y que no puedes decir que son feos tan a la ligera y otra los que crean moda. Caso distinto es que las primeras traigan algo novedoso, que llame la atención o que aporte. Pero lo cierto es que estos dos diseñadores tienen en su terreno una concepción de la moda y del diseño que pocos, muy pocos, cultivan a día de hoy en Andalucía.  De igual manera que nadie espera una colección de Ana llena de canasteros al uso, lo último que esperaríamos de Alejandro Postigo es que nos sacase una serie de drapeados en punto de seda con colores apastelados y aplicaciones doradas. Por suerte, no hay nada de eso en «Alcázar«.

Se dice que en Andalucía somos de quemar las modas a velocidad de vértigo, de que una vez que algo se pone de moda, lo saturamos y lo llenamos en todas partes. Sin embargo, y ya van cuatro colecciones así, Alejandro Postigo sigue en su mundo en el que los vestidos todavía no parecen pensados para clientas que juegan a ser Eva González o Paula Echevarría. La fuerza del rojo, el brillo de lentejuelas y el protagonismo de un blanco que sabe gestionar como pocos, vertebran una colección que no responde a una necesidad comercial explicita, sino a las ideas de un creador que juega con un minimalismo que se crece y se vuelve barroco por momentos.

De Alcázar destacan especialmente las propuestas nupciales (ocupan la mitad de la colección), que dan ideas para una novia diferente y dibujada como si se tratase de una evolución natural en los diseños de Postigo, pasando de ser invitada a convertirse en la protagonista del evento. No hay cambio de estilo ni ruptura: la novia que quiere Alejandro ya conoce lo que hace, ha estado en su taller y sabe lo que se va a encontrar.

Para los trajes de fiesta, las lentejuelas vuelven a aparecer en cortes sencillos, patrón impecable y modelos de traje largo creando un conjunto que juega con formas casi arquitectónicas o geométricas para rematar ese aire monumental que se rompe con pequeños detalles que aparecen en cada diseño. Tal vez por eso el nombre de «Alcazar»…

En líneas generales: Alejandro Postigo vuelve a equilibrar la balanza entre sencillez y elegancia en una colección hecha con pocos colores o adornos y en el que las novias se erigen como grandes protagonistas.

Destacamos: es un acierto en el estilismo completo prescindir de pendientes u otros complementos dejando solo las diademas o coronas realizadas por Antonio Arcos.

¿Qué me recomiendas?: el vestido de lentejuelas en color marrón o el de flecos en tono maquillaje. De novias nos quedamos con el conjunto de blusa y falda.
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