Miércoles SIQ Sevilla Novias 2015 26Instagram y facebook son un verdadero festival o escaparate de modelitos. Sean de flamenca, de fiesta o de novias, las mujeres andaluzas invierten en moda exclusiva más de lo que pensamos. El mercado regional es así: preferimos un atelier exclusivo que una boutique multimarca. Se acerca una boda, una feria o una fecha señalada y allá que van en busca de un traje. Y a veces esa búsqueda acaba en el taller de un diseñador aunque, visto algunos casos, la pregunta es: ¿Realmente hacía falta?

Viendo algunos casos diríamos que no: muchas creen que consumen moda, que están encargando un diseño exclusivo, que hay creatividad detrás de la tela que llevan puesta, pero al final muy pocas pueden presumir de personalidad o estilo propio. Y es que la moda de fiesta, nupcial o flamenca, por más al alza que esté, vive un proceso de homogeneización o de falta de riesgo por parte del público que lo consume. No se está creando moda: se vende como exclusividad una serie de diseños copiados hasta la saciedad que, en el caso de novias y fiesta, proceden de algunos vestidos ya celebres de Roberto Diz, Colour Nude, Panambi, Antonio García o Beatriz Peñalver (solo por dar algunos nombres).

Cristina García SIQ Sevilla 2015 10

Diseño de Cristina García. Colección ‘Entre mis recuerdos’

¿Por qué ocurre esto? Explicar la procedencia exacta de este fenómeno no es tarea fácil, pero en muchos casos depende más de una clientela que busca el postureo de ir vestida de una firma más que de la falta de profesionalidad de un diseñador. Porque los diseñadores quieren desarrollar su creatividad, quieren crear diseños nuevos, bocetar ideas para una clienta y hacerlas únicas y especiales. Una parafernalia y una palabrería muy bonita que muchas veces choca contra la cruda realidad de una clientela que es más conservadora de lo que pretende aparentar y que corta las alas al creativo de tal manera que al final este recula y hace exclusivamente lo que le están pidiendo (a fin de cuentas hay que comer y pagar facturas). Cierto es que algunos optan por no ofrecer muchas ideas a la posible clienta hasta que no haya un acuerdo de trabajo, mientras que otros prefieren no salirse de las tendencias más próximas para no espantar a los posibles encargos. Por parte de la clienta es muy probable que su intención no sea la de coartar a nadie, pero cuando hay que soltar bastante dinero son muchas las que prefieren apostar a lo seguro. Y es entonces cuando instagram se llena de estilismos que se copian mutuamente en bodas donde vemos una extensa carta pantone pintando unos pocos de diseños. De hecho hay ocasiones donde se podría jugar a las 7 diferencias (si las hay).

Pasemos entonces a otra pregunta: ¿Por qué pides cita para ir al taller de un diseñador? 

Es este el umbral o el momento en que la consumidora de moda debe realmente pensar si realmente le compensa a ella y al diseñador que trabajen juntos. Para ir a un taller para que te hagan un diseño exclusivo hay que hacerlo con la mente abierta, libre de condicionantes y de premisas para el trabajo de quien aporta sus ideas. Dicho de otra manera: si pides una cita que sea porque te gusta el estilo de ese diseñador, porque quieres que te sorprenda, que te haga un boceto pensado para ti y que te aporte cosas diferentes o nuevas. El diseño es una inversión que no se hace todos los días, y gastar un dinero para sentirse especial y al final no destacar o ir igual que otras invitadas a la misma boda debe merecer muy poco la pena. Es más: si eres de las que va a la cita con una colección de pantallazos de otras firmas, si tienes muy muy claro lo que quieres o si lo que buscas ya lo hay en otro sitio, puede que ese no sea el camino. Ahí el trabajo del diseñador no te aporta: lo primero y lo segundo lo puede hacer una modista que se ceñirá estrictamente a lo que le pidas, lo último basta con ir a pedir presupuesto o pasearse por la tienda en cuestión.

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Diseño de Alejandro Postigo. Colección #Energía.

Si te vas a casar y quieres un traje de corte recto, cuello caja y mangas al puño o si tienes una boda y lo único que quieres ya lo has visto en el facebook de Colour Nude, Panambi o José Luís Zambonino a lo mejor la opción de ir a otro diseñador no es lo que buscas. Ir al taller para buscar la etiqueta y no el diseño te dará muchos me gusta y palmaditas en la espalda, pero no te hace consumidora de moda. Igual que saber combinar la ropa de Pull&Bear con la de H&M no te convierte en estilista, el querer que un diseñador te copie el modelito que Roberto Diz le hizo a la Domecq de turno no es consumir moda. Es COPIAR moda (por más etiqueta que le busques). Pensadlo así: ¿Le pedirías a un pintor profesional que te copiase un cuadro de Picasso para ponerlo en tu casa?, ¿No compensa más pedirle que te haga algo nuevo y original para tí?

Si por el contrario, volviendo al tema que nos trae, has visto el desfile o la colección de un diseñador (¡Hay colecciones muy buenas que luego se quedan en un perchero!), te gustan sus ideas, puedes ajustarte a su nivel de precios y quieres que te haga algo nuevo para tí, entonces sí deberías ir a su encuentro y ver donde están vuestros puntos en común. Ahí si se está consumiendo moda, además que el diseñador será más agradecido con la clienta pues verá que trabajo luce más y se ve más reconocido. Para todo lo demás, recuerda que siempre habrán muchas modistas que puedan reproducirte ese diseño que buscas…