Raquel Teran We Love Flamenco 2016  1-2

Desfile de Raquel Terán en We Love Flamenco 2016

“Oye, ¿Está vendiendo la gente?, ¿Cómo anda la cosa por fuera?, ¿No está un poco parao todo?”

Estas tres frases o algunas similares han sido el comienzo de más de una conversación recientemente. O mejor dicho, desde hace un mes. La temporada 2016 de moda flamenca apuntaba muy buenas maneras y llegaba con grandes previsiones: 2015 fue un buen años, se vio cierta recuperación, se vendió más y la gente empezó a perderle el miedo a la crisis o a invertir más en un artículo que, si bien es masivo, no deja de ser de lujo en muchos casos. Ahora bien esas previsiones iniciales no se terminan de corresponder con las ventas que, a día de hoy, a muchas firmas no le terminan de cuadrar. No será por colecciones: SIMOF nos ha puesto por delante la mejor hornada de colecciones por parte de jóvenes diseñadores que han sabido reinventar los volantes. Y en We Love Flamenco se han asentado como la pasarela donde, tal vez, se refleja más claramente el estilo que luego predominará en la Feria de Abril. Cada pasarela ha cumplido con su papel y ha hecho bien su trabajo, siendo minoría el número de colecciones que podríamos considerar como prescindibles.

Javier García SIMOF 2016  2-2

Desfile de Javier García en SIMOF 2016

Dicho esto, la pregunta que deberíamos hacernos es, ¿Qué está pasando para que este 2016 no sea el año de la gran recuperación en los volantes? Podríamos señalar 3 motivos principales:

Exceso de oferta: a pesar del buen trabajo y de lo bien que han funcionado las pasarelas, no podemos olvidar que solo entre We Love Flamenco y SIMOF se han presentado más 100 desfiles o colecciones. A ello se deben sumar Jerez, Andújar y otras citas menores que han aparecido en el calendario. Hay quién dice que ahora todo el mundo es diseñador y que muchos se apuntan al carro creyendo que en flamenca se gana dinero fácil pero, siendo un poco menos restrictivos, habría que ver cuantos de los diseñadores que acuden a las pasarelas llevan años en el sector y no ha sido hasta ahora cuando se han decidido a desfilar. Puede que otros nombres no lleven ni 2 años, pero no son pocas o pocos los que han perdido el miedo a desfilar gracias a la aparición de We Love Flamenco o a los desfiles compartidos de SIMOF… A la pregunta de ¿Sobran desfiles? podríamos decir que si, pero son las organizaciones de cada pasarela las que deben poner el filtro sobre quién debe desfilar y primar a aquellas firmas que de verdad destaquen en costura creatividad y ventas.

Frío: lo hablábamos ayer cuando nos tocó repasar los estilismos de Semana Santa y lo repetimos hoy. El frío invernal que llegó justo al finalizar SIMOF ha frenado el consumo. Muy pocos esperábamos, tras un otoño templado, una ola de frío que ha durado prácticamente hasta nuestros días. Algunos dirán que es una tontería, pero si juntamos el horario de invierno y las bajas temperaturas a mucha gente se le quitan las ganas de pasear, de ir de tiendas y, sobre todo, de probarse trajes. No ha sido determinante, pero con este clima han sido muchas las flamencas a las que no se les ha hecho el cuerpo para volantes.

Falta de gobierno: llevamos más de 100 días sin gobierno a nivel nacional. O 100 días de incertidumbre. Se podría pensar que tampoco tiene que ver, pero en un momento de dudas, es el mercado de bienes y servicios de lujo uno de los primeros en resentirse, sobre todo cuando buena parte del público que consume estos productos no es precisamente de clase alta. Sin gobierno mucha gente no se arriesga a invertir mucho dinero en cualquier cosa, y los 700 euros de media que puede salir un traje de flamenca pueden quedarse en el banco hasta que se sepa quién realmente ocupará la Moncloa.

Puede que estas tres causas no sean las únicas, pero tal vez si sean las más genéricas o indirectas en algunos de los casos. Lo que si es cierto que es que la temporada acaba de empezar y que hay muchas citas a lo largo y ancho de la geografía andaluza. Quedan al menos 2 meses más de temporada (hasta verano) y también hay diseñadores a los que les ha ido bastante bien (la clientela fija en muchos casos ha sido un verdadero talismán). De todas formas, más que de una posible crisis por falta de ventas, habría que plantearse si tal vez el problema es realmente el exceso de una oferta que no siempre va acompañada de una correcta estrategia empresarial…