Diseño: Roberto Diz. Foto: Querida Valentina.

Diseño: Roberto Diz. Foto: Querida Valentina.

Mañana empieza SIQ. O lo que es lo mismo: a partir de mañana tendremos por delante 17 colecciones en las que podremos ver muchas ideas nuevas de moda nupcial, un escaparate perfecto para todas aquellas que piensen en casarse y deseen enamorarse de su posible vestido de novia. Hasta ahí todo bien: la moda debe estar viva y mostrar cosas nuevas antes de que el público se aburra, más en una región como Andalucía donde hay tantos talleres y firmas dedicadas a la costura a medida en fiestas y celebraciones (sin contar flamenca).

No nos cabe la menor duda de que en SIQ veremos cosas nuevas, pero también veremos como los diseñadores llaman a la puerta de sus posibles clientas y les ofrecen justo lo que ellas quieren ver… El problema tal vez es que a lo mejor la clientela quiere ver algo que no sea tan novedoso ni tan arriesgado, algo que no salga de la zona de confort y disminuya en la medida de lo posible el juego de acertar o fallar. Y en moda nupcial hay un patrón que se ha convertido en la estrella indiscutible de todas las bodas hasta el punto de quemarse y dejar en evidencia, a veces, la falta de personalidad de quien se gasta unos cuantos euros en un traje que solo se pondrá una vez. Si: hablamos de ese vestido blanco de cuello caja (o escote alto), mangas al puño y cuerpo entallado o recto.

Diseño: Roberto Diz. Fotografía: Molina+Royo.

Diseño: Roberto Diz. Fotografía: Molina+Royo.

Una idea o perfil de traje que puso de moda hace unos años Roberto Diz y a la que el mismo diseñador le ha ido realizando algunas variaciones en forma de aplicaciones o detalles pero que en esencia es deudora siempre de la idea original. Después de Roberto llegaron Colour Nude, Panambi, Zambonino y de ahí ¿todo? el sector de costura andaluza. ¿Por qué? Porque empezó a verse en blogs de moda nupcial donde muchas señoritas de buena familia sevillana andaluza mandaban las maravillosas fotos del día de su enlace. Y a partir de ahí llegó el mito: de repente, ese corte ideado por un diseñador que fue expulsado de Cibeles se había convertido en algo “sencillo” y “clásico”. Tan sencillo era que muchas novias huyeron de los barroquismos dorados que Diz puso en sus trajes más icónicos para entregarse a un vestido base que, pasadas unas cuantas bodas, tenía poco de diseño por mucha etiqueta que este llevase. Harina de otro costal es considerar que este traje es algo clásico: para considerarlo como tal habría que ver la historia de la moda nupcial en España y comprobar su presencia en diferentes décadas del siglo XX. Más que clásico estamos ante una moda que pone de manifiesto dos cuestiones: la primera es que el público andaluz quema aquello que se convierte en tendencia hasta convertirlo en cenizas. Nos cuesta mucho trabajo asumir novedades y preferimos pocas cosas que no fallen a aquello que esté por llegar y no sepamos como reaccionarán. Ello nos lleva, por ejemplo, a un bucle de barras libres con la misma música, a Ferias donde las flamencas no salen de los canasteros, a celebraciones que parecen unas calcadas a otras… y a novias que van siempre igual. La segunda cuestión es más sencilla y corta: ¿Por qué si algo lo han puesto de moda las cuatro pijas de turno se dice que es clásico?

Sea clásico, sea sencillo o sea moda, lo cierto es que este traje ha tenido una campaña impagable en blogs y redes sociales para convertirse en tendencia y su elección a veces es el resultado de un proceso de decisión que a veces se resume en: primero quieres algo diferente y no ir como tus amigas, luego empiezas a dudar en cuanto empiezas a ver bocetos, a continuación te entra el miedo y, al final, apuestas por algo clásico y sencillo que sabes que no va a fallar. Y es una lástima: los diseñadores tienen que comer y aceptan estos encargos, pero por el camino se quedan las ideas, la creatividad, la personalidad y el estilo. No hay novias únicas en el momento que no hay novias que se quieran tirar a la piscina. El miedo al que dirán se impone al deseo de ser diferente. El cuchicheo de vecina coarta cualquier boceto creativo y la moda… La moda se queda como excusa perfecta para decir “que el traje me lo ha hecho un diseñador“. Otra cosa es que el aludido quiera presumir de esa creación que podría haber hecho cualquier modista en cualquier taller.

Mientras tanto esperemos a ver si la moda nupcial se reinventa y nos ofrece algún cambio que sea clásico y sencillo… O al menos ver en SIQ algunas novias únicas, aunque sea en pasarela.