orgullogaysevilla2017

Lo decía Lola Flores: ‘Quién no se ha dado un pipazo con una amiga‘. Y eso fue a misa.

El folclore patrio, desde siempre, ha tenido un lado queer que a veces se ha sacado a relucir, y a veces no. Cualquiera que sea aficionado a la Copla o a la Canción Española sabrá que en este género cultural el colectivo LGTB ha sido siempre uno de sus principales actores: desde compositores a modistos pasando por bailaores, por los encargados de llevarles las maletas a las folclóricas, periodistas del corazón, mitómanos declarados, travestis que a veces superaban con su imitación a la original y, por supuesto, las propias folclóricas. Y todo eso aparece representado de manera simbólica en el cartel que ilustra el Orgullo de Sevilla para este 2017. Un cartel que, por cierto, no ha causado una gran polémica ni ha sido muy comentado a pesar de tener un grafismo o diseño que, perfectamente, podría ser valido como cartel de la Feria de Abril.

Dos folclóricas con mirada cómplice, con aire del sur, con referencia directa a las amistades entre tonadilleras que siempre jugaron a la ambigüedad, que iban juntas al Rocío, salían de gira, de juerga en una noche marbellí o se convertían en objetivo de los paparazzi. El folclorismo kistch que sabe explotar su vena más trash, desenfadada o irreverente, aquel que no termina de tomarse en serio o se ríe de sí mismo y que está viviendo un verdadero un verdadero renacer, ya sea con sus llamados activistas folclóricos, amantes del bizarrismo puro o nostálgicos de las divas nacionales que tuvimos en su día y que ahora ya no están. Todo eso se esconde en este cartel de líneas sencillas y mensaje claro perfectamente ejecutado por Carla Berrocal. Una respuesta clara y directa a todo ese resurgir y al que el Orgullo de Sevilla puede hablar cara a cara cual mujer contra mujer.

A pesar del discurso implícito que hay en los trazos del cartel, llama la atención que casi nadie ha puesto el grito en el cielo ni que tampoco haya salido el cuñado de turno a decir que se quieren cargar nuestras tradiciones… ¿Es esto una buena noticia? Yo diría que si, al menos es un paso hacia adelante por parte de un colectivo que, pese a quien pese, alimenta el folclore andaluz como muy pocos lo hacen…