Pudo ser la gran voz masculina de la segunda edición (con permiso de Nicolás García) pero no pudo ser y Álvaro Rey, un artista ya reconocido en circuitos y escenarios de Copla de Sevilla y provincia, se ha convertido en concursante de Se Llama Copla en esta segunda fase de la quinta edición. Una oportunidad tardía pero que agradecemos ya que podemos disfrutar de aquello que en su día no pudo ser.

En estos dos meses no hemos visto evolución ni nada por el estilo, solo hemos visto a Álvaro Rey cantar y derrochar arte y profesionalidad en cada actuación, aunque el jurado en más de una gala haya hecho creer que no ha sido así. Nada de eso: un cantante no solo busca la perfección técnica, también hay que saber ser artista, tener un sello propio y hacerlo a su manera. Eso es lo que hace Álvaro: el se ha hecho grande por meritos propios, porque ya sabía lo que tenía que hacer y sabía de que va esto: de cantar y hacerlo bien, y en eso no hay nada que objetar. Puede que a algunos no guste, que sus imperfecciones (fruto de la visceralidad que tiene al cantar) no las termine de ver o que sencillamente considere que no es para tanto, pero una de las cosas para las que ha servido esta segunda fase es para redescubrir a este sevillano, trianero, cofrade y bético que interpreta la copla a su manera y que consigue captar la atención cada vez que coge un micrófono.

De todas sus actuaciones, escogemos «Me Embrujaste» por la sensibilidad y elegancia con la que supo decir una de las mejores letras de la Copla y por lo bien que supo interpretarla y hacerla suya:

A Favor: su indudable manera de artista y su profesionalidad. Han sido injustos con él, pero ya quisieran algunos firmar sus actuaciones.

En Contra: ¿El jurado?, ¿El público?, ¿La dirección del programa? Pese a quien le pese es de los mejores de esta quinta edición en general.