Imprescidible a la hora de hablar de esta quinta edición, esta segunda fase ha servido para darle a Ana Pilar Corral su puesto de finalista y para desquitarse del sinsabor de la fase anterior. Y es que puede que su voz tampoco sea la mejor y que de hecho te tenga que gustar para encontrarle algo interesante, pero Anapi es por derecho propio una de las mejores concursantes de esta quinta edición donde ha demostrado que el ser artista no es solo tener controlada la voz al 100%.

Dos veces hemos visto a Ana Pilar concursar y en esas ocasiones hemos vistos cualidades similares que hacen de la jienense una concursante con mucha personalidad y necesaria en el programa. Porque la historia de la Copla no es solo peineta y bata de cola, también son lentejuelas, vestidos vaporosos, melenas al viento, postureo de diva-gay y saber interpretar más que cantar con afinada perfección, tal como hacían las grandes interpretes de la revista musical, una variante más liviana de la canción española que entronca con la llamada Copla Ye-ye y que Ana Pilar ha hecho suya para regalarnos actuaciones no vistas hasta ahora en el programa y en el que ha jugado con la sensualidad, la expresión corporal y una voz dificil de tratar pero que ha sabe utilizar con  mucha inteligencia, pues la controla muy bien y no desafina de manera sistemática.

En pocas palabras, Ana Pilar tiene profesionalidad y seguridad en el escenario, con la que nos vende cada una de sus actuaciones como si no le costase ningún trabajo realizarlas (algo que siempre le hemos destacado) y que le dan un empaque que ya quisieran tener muchas concursantes de anteriores ediciones. Quedándonos en esta segunda fase, su mejor actuación fue «Niña Colombina» donde demostró que lo suyo es la canción melódica. Y a mucha honra:

A Favor: seguridad y presencia escénica más que arrolladora.

En Contra: que, cante como cante, todos quieren retarse con ella. Por otra parte, en las últimas semanas el público parece haberla dejado de lado.