Un problema común al que se enfrentan los cantantes que han salido de un concurso de talentos es que, cuando se enfrentan a su carrera en solitario se debaten entre ser fieles al estilo en que el programa quiso encajarles o en hacer algo totalmente nuevo (lo cual chocaría bastante a su público). Otra dicotomía que se ha impuesto es la de si debutar con disco de versiones o canciones nuevas. El particular caso de Se Llama Copla hace que lo mejor sean versiones, pues lo normal en este género son las revisiones de clásicos ya interiorizados por todos (mientras que los triunfitos que hacen discos de versiones quedan a la altura del betún por la evidente falta de creatividad que ello supone).

Sandra Cabrera ha sido fiel a lo que le hizo famosa en Se Llama Copla y ha apostado por mantener un estilo eminentemente coplero, elegante y clásico (que no rancio), alejándose de las fusiones que hizo Joana, los aires de neo-flamenco-copla de Antonio Cortes o el estilo a lo Pastora Soler de Erika Leiva. Es decir, ha sido la única que ha decidido mantenerse en lo que el programa era y eso, sinceramente, hay que agradecerlo, porque nosotros les hemos visto cantar Copla, clásica y más moderna, pero Copla a fin de cuentas y no estaba de mas que alguien grabase un disco como los de toda la vida.

Lógicamente con esto se impone la imperativa de que el disco sea de versiones, para lo que Sandra ha apostado por poderíos propios del programa (“Tu Ropita Con La Mía”, “Puentecito”), Coplas que se le “escaparon” durante su participación (“Habla Con Los Ojos”, “Solo Vivo Pa Quererte”) o algunos temas menos conocidos (“Arrieros”, “Rosa de Veneno”). Todo ello con un titulo, “Andares de Reina”, que recrea en su nombre aquellas noches en que las Grandes de la Copla abarrotaban los Teatros y hacían emocionar al publico a cada paso que daban, camino que es donde (esperemos) irá la carrera de Sandra y que tiene en este disco una inmejorable carta de presentación. Además, si hay una sensación que dejan las canciones conforme se van sucediendo es que todas ellas fueron escritas y musicadas para ser cantadas en teatros, son Coplas de espectáculo, de las que hay que imaginarse con la bata de cola, la peina y el abanico, características que además son propias de la personalidad de Sandra como artista: ella está hecha para cantar en teatros y en directo, es una fiel representación de la Diva de copla de las de antes.

Eso sí, es un primer disco y hay cosas a mejorar: siendo un poco puristas y exigentes con la figura artística de Sandra, echamos en falta en el disco una mayor producción de instrumentos y menos organillo, una de las pesadillas de la Copla en las últimas décadas, y el cual se hace notar mas en algunos temas que otros. Puede que la producción sea el punto débil de la grabación, pero la voz y los matices que la linense ha aportado a temas ya conocidos hará que este disco sea escuchado una y otra vez por los seguidores del genero porque el nombre de Sandra ya pertenece a la definitiva resurrección de un genero.

Nota: 8 (lo máximo que daremos será un 9 ya que consideramos que el “10” un disco lo debe recibir con el tiempo).

Lo Mejor: la delicia que supone escuchar la voz de Sandra Cabrera en un disco y que lo haya hecho respetando aquello que la ha dado conocer al público.

Lo Peor: la producción musical. Entendemos que es un primer disco y que se arriesgaba mucho, pero en próximos discos el tema se debería replantear.

Canciones destacadas: “Puentecito”, “Arriero”, “Como A Nadie Te He Querío” y “Solo Vivo Pa Quererte”, esta última es la mejor del disco sin duda alguna.