Dejarse en la recámara un cantante experimentado y hacerlo entrar en el programa a pocas semanas de la fase final
para que sea uno de los 10 elegidos y «eleve» el nivel de concursantes sin que se convierta en favorita ni nada de
eso. Si hemos hablado del caso de Macarena Soto, Ana María Morales también tiene donde mirar en las anteriores ediciones para entender su sitio en el programa ahora que si es finalista. Porque no hay duda de que poner a los
mejores desde el principio acaba aburriendo, por eso Pive se deja algún concursante «de los fuertes» para cuando
los retos se están acabando. Lo hemos visto con Mari Ángeles Marín, Nazaret Compaz o Álvaro Hernandez: concursantes
de indudable valía artística cuyas mejores noches llegaron ya cuando el programa se acercaba a la final.

Ana María es la que ocupa este año esa posición: su profesionalidad y su capacidad de poder interpretar copla sin
tener una larga experiencia en el género le ha permitido firmar muy buenas actuaciones e instalarse muy bien entre
las valoraciones del Jurado sin hacer mucho ruido en internet. Cuenta además con una voz perfectamente domada y
mucha técnica y mucha soltura en el escenario (a pesar de su expresión facial que ya apuntamos en la valoración
inicial) que, unidos a su elegancia, la acercan a los grandes nombres de la Copla Contemporánea como Pastora Soler
(con quien se le ha comparado), Pasión Vega o Diana Navarro. Es decir, Ana María no hace el papel, sino que se
acerca a la Copla y nos la trae de aquella manera que ella se sienta más cómoda. Tal vez esa comodidad es lo que
haga que pase algo desapercibida, destacando solo cuando el programa se lo pide (afortunádamente, para cantar) y cumpliendo con su misión: cantar muy bien y hacer que el nivel de Se Llama Copla no decaiga.

Si el común denominador de sus actuaciones son la calidad y profesionalidad, nosotros vamos a recordar hoy la que hiciese en la Gala Especial de Unicef donde su corrección se rompió en favor del talante de artista y de diva. Puede que Pive solo le dé dramones y coplones, pero a Ana María le sienta muy bien la rumba flamenca (amen de que Pedro Centeno ha sido una de las sorpresas, indirectas, de esta quinta edición):


A Favor: muy, muy buena voz: rotunda, elegante, personal y versatil. Tiene pinta de ser peligrosa en los retos.

En Contra: no es la más artistona, gusta pero no es favorita. Esperemos que dejen mostrar su valía.

Para ver nuestra valoración inicial sobre Ana María Morales, Pincha Aquí.