El que estaba siendo uno de los Simofs más continuistas y conservadores, en tanto que muchas diseñadoras han apostado a caballo ganador recuperando lo mejor de sí mismas y otras han optado por la sevillanía más ferianta, vio en la colección de Ana Morón el ejercicio más equilibrado de unión entre creatividad con criterios comerciales.

Las Mil y Una Noches” se presentaba como una colección que partía del crisol de exotismo que reinaba en la Europa de los felices años 20 donde los últimos resquicios del Modernismo daba paso a la fascinación por el color y por cualquier cosa que fuese diferente en apariencia para convertirlas en objetos de culto. Es precisamente esa mezcla cultural el leitmotiv de esta colección de Ana Morón, donde sus trajes son muy flamencos en el patrón y en la costura para dejar paso a unos colores pastel o empolvados con detalles que nos hacen recordar a esos anuncios de principios del siglo pasado donde la mujer y las primeras marcas que se anunciaban aparecían en medio de una marabunta de colores, formas abstractas y trajes elaborados para confundir publicidad con arte. Ana no se confunde y no se evade de la moda flamenca, más bien al revés: rescata la esencia modernista enlazándola con una flamenca sensual, personal, que busca en el detalle y en la combinación un buen elemento para lucir esplendorosa.

Todo ese abrazo entre culturas lo podemos ver en los turbantes de aire persa, el azul mediterráneo de algunos trajes, los estampados cashmere o los trajes pintados a mano con dibujos inspirados en los carteles de Alfons Mucha o en los estampados de mobiliario Art-Decó. Tampoco podemos olvidar que dentro de los cánones modernistas entraba la España de la flamenca y del torero, nuestra cultura era lo bastante exótica como para ser reinterpretada en Europa, de ahí los volantes de estilo “años 20”, los encajes, madroños y flecos de aire torero o las faldas entalladas que acercan la colección al estilo de antes de la Segunda República. Un homenaje a la década “feliz”, al exotismo interpretado por un europeo libre de prejuicios y a una flamenca de aquí con los rasgos que más le gustaban a los de allí.

En Líneas Generales: Ana Morón hace una colección lo bastante comercial y sevillana como para ir a la Feria sin desentonar, muy femenina y un importante toque de personalidad.

Destacamos: el corte de los volantes de clavel y los trajes pintados.

¿Me Recomiendas Un Traje?: El Rosa de Lunares pintado y el rojo con volante de clavel.