Todos los años cuando empieza Simof una de las preguntas habituales entre los compañeros de la prensa es “¿Qué nos va a montar este año Rosalía Zahíno?”, una diseñadora que no se conforma con cualquier cosa y que año tras año, desfile tras desfile, se ha ganado el título de John Galliano de la Moda Flamenca. Y no es para menos: sus trajes son Alta Costura y piezas únicas, elaboradas con un gusto exquisito aunando en un mismo talle espectacularidad, maestría en los cortes, buen gusto y, aunque no lo parezca, un punto flamenco que hace que cuando despojes a la pieza de todos los complementos y detalles elaborados por Encarna Solá te encuentres con un traje peculiar y personal pero en la mayoría de las veces muy ponible.

En lo que íbamos a ver ayer ya sabíamos por el nombre que estábamos ante una colección Gitana pero, al tratarse de Rosalía, no iba a ser nada convencional. Nada más lejos de la realidad: el planteamiento de Gelem Gelem poco tiene que ver con otras muestras dedicadas a la belleza de la mujer gitana que se valían de lugares ampliamente conocidos por todos para hacer una colección con cuatro tópicos pero efectiva y comercial a partes iguales. En vez de eso, Rosalía se sumerge en el mundo de la comunidad nómada, de la que habla en caló, de la que lleva el verde y el azul con la rueda por bandera y nos recuerda que son el único pueblo sin nación pero presentes en casi todo el mundo para traernos una recreación colorista y muy cuidada de esa gitana que con poco parné y cuatro trapos se siente una reina con todo lo que lleva puesto.

Así es como comenzaba el desfile: música de fondo que nos recordaba a Rumanía y a los zingaros, las modelos al final de la pasarela haciendo sus respectivos corrillos e imágenes de fondo de aquellos grupos sin hogar fijo. Poco a poco pudimos ir viendo una colección mucho más comercial que otros años, con una paleta de colores excelentemente combinada y unos tejidos ligeros que hay que ir viendo poco a poco para captar la infinidad de detalles que tienen y lo cuidadosamente que está todo colocado, porque Rosalía no deja nada a la casualidad. En los primeros modelos que pasaron se iban apreciando las faldas canasteras de varios colores o cuerpos más entallados con volantes cortos, los habituales corsés, mantoncillos con flecos teñidos en distintos tonos, trasnparencias y, como no, los tocados de Encarna Solá. Le seguiría una propuesta más llevadera con trajes menos saturados de combinaciones pero igualmente recreados en patrones que harán el gusto de aquellos que no son amantes de mezclas explosivas para dar luego paso a un Fin de Fiesta recordando una boda gitana con todas las invitadas vestidas de gala y con la gama cromática más relajada (abundaron tonos crema, pastel empolvados junto a tejidos ligeros o el terciopelo). La última en pasar sería Jessica Buen convertida en toda una novia calé con su alhajas y su traje blanco que jugaba bastante con la sensualidad de su figura.

Con todo, Rosalía logró los aplausos más rotundos de esta edición de Simof consiguiendo grandes valoraciones del público especializado y, a falta de los desfiles de hoy, el título de mejor colección de esta edición con un homenaje a la mujer gitana muy bien elaborado y sin caer en lo de siempre. Que aprendan otras.

En Líneas Generales: Rosalía firma su colección más comercial y colorida de los últimos años en la que la diseñadora no ha bajado la guardia y entre los que destaca el uso de tejidos ligeros y la vistosidad de faldas y escotes.

Destacamos: la combinación de retales de diversos colores muy vivos y muy chocantes entre sí. También nos quedamos con el hecho de que son trajes muy ponibles aunque a primera vista no lo parezcan.

¿Me Recomiendas Un Traje?: el estampado de flores que veis en primer lugar es una opción muy clásica y sevillana para ir a la Feria. Para las más atrevidas recomendamos el dos piezas de camisa blanca y la falda con toda clase de lunares y colores.