10 Concursantes que en otra edición habrían tenido más suerte o mejor recorrido...

30 concursantes para las cerca de 40 galas vividas. Muchos momentos vididos, muchas coplas cantadas, retos, algerías y decepciones, pero también han sido un año de carreras cortas, de concursantes que entraban y salían antes de tiempo, que llegaban a destiempo (con todo el pescado vendido) o con pocas opciones de quedarse a pesar de sus opciones. Hoy, de esos 30 concursantes, hemos seleccionado a 10 de esta quinta edición que, a nuestro parecer, merecieron mucho más en el programa:

Macarena Giraldez: para hablar de injusticias y de expulsiones antes de tiempo, hay que empezar con ella. Como nos dijo una ex concursante en la Feria de Abril: «No hay derecho a lo que hicieron con Macarena Giraldez». Macarena tenía recorrido y tablas más que sobradas antes de entrar al programa, sabía lo que era ser profesional y ganárselo desde pequeña, siendo su participación un aviso de que había vuelto después de su retiro para cuidar de su familia. Personal, con muchísimo arte y con una estética que recordaba a los mejores transformistas, Macarena es probablemente la única gitana que ha pasado por el programa que se ha acercado a la figura de Lola Flores sin despeinarse, porque lo suyo era arte de verdad. Solo estuvo dos semanas y la verdad que a muchos de los que vemos el programa nos habría gustado verla cantar en más gala solo por ver su estilismo, su expresión corporal, su temperamento y, un detalle, lo bien que movía la bata de cola que, por cierto, nadie lo ha hecho mejor que ella.

Fernando Rey: otro calé con mucha personalidad, exquisita expresión corporal (de los chicos que mejor ha movido su figura por el escenario) y que pudo dar más. A Fernando le pesó como una losa la participación de Jonathan Santiago e incluso su entrada al programa obligó a reubicar al linense en los banquitos para que nos estuvieran pegados en la gala. 4 buenas actuaciones, una abuela entrañable, muchas ganas de disfrutar la experiencia y una expulsión poco clara. De no haber estado Jonathan puede que hubiese durado mucho más.

María Carmona: siempre dijimos de ella que las prisas jugaron en su contra. Descubierta en los castings pero con edad insuficiente, María entró al programa a la vez que cumplía 16 años. Curiosamente, es la única que sabe lo que es ganarle a Ana Pilar un reto de expulsión (y por mayoría absoluta). Pero la que parecía la revelación de la temporada nunca casó con el público que la mandó sistemáticamente al reto pasando de aparentar ser de las mas fuertes a estar en el punto de mira de los retantes. A pesar de que lo vale bastante, creemos que deberían haber esperado con ella un poco más, porque su perfil de concursante es para estar en un banquito desde el principio y no con el programa avanzado.

Macarena Soto: ha estado muchas semanas en el programa si, pero Macarena Soto ha sido la concursante más infravalorada de la edición. Machacada desde el principio y castigada por el Jurado injustamente, la malagueña sonaba desde los castings como un nombre fuerte de esta edición pero al final nunca supo lo que era obtener una de las notas más altas de la noche. Estuvo muchas semanas concursando pero durante ese tiempo mereció más de lo que le dieron.

Raquel Zapico: a Raquel le ocurrió lo mismo que a otros concursantes que llegaron con una fase eliminatoria delante: que tenía pocas opciones de destacar o de brillar con el publico y el jurado ya convencidos de quienes son su favoritos. A ello no ayudó un repertorio pobre de grandes temas y con muchas canciones que, serán buenas, pero que después no sirven ni para que te puntúen ni para que el público te coja más cariño, el cual se lo ganó ella misma con su alegría y desparpajo natural.

Óscar Calderón: pudo despuntar en la primera fase pero Macarena Soto y un fallo a última hora se lo impidieron. Lo suyo fue curioso: de viernesnochero mimado a concursante masacrado. Algo debió pasar para que Óscar, que apuntaba muchas maneras y aparentaba ser uno de los platos fuertes de la segunda fase, se fuera antes de tiempo y con poco apoyo del jurado.

Rosario Ariza: el peor de los casos. Cualquier historia al lado de esta es una nimiedad. Rosario Ariza lo estuvo intentando en todas las ediciones, se quedó a las puertas en varias ocasiones y cuando por fin lo logró, la expulsan en su primera noche como concursante. De haber sido ella nos habríamos preguntado: ¿Para esto llevo yo esperando cinco años? Pues si, para eso. Lo peor es que hay gente de la propia organización que no alcanza a entender porqué Hilario prefirió a Rafael Ruz y no a ella cuando el primero (después se vería con claridad) demostró no tener nivel para el programa. Por cierto el «Soy una Feria» que le tocó la banda fue uno de los momentos más desastrosos que hemos visto de Josemi y sus chicos.

María Jose Heredia: retante en dos ocasiones para lograr ser concursante, María José estuvo 3 galas de concursante, pero como finalista de la segunda fase y con buenas puntuaciones del Jurado. Su problema no fueron los retantes (bueno, al principio sí) sino el momento de llegar. Tarde, sin tiempo de demostrar nada y en medio de una fase eliminatoria. De haber entrado en otro momento habría tenido mayor proyección.

Triana Muñoz: la primera gala en que estuvo de concursante lo tuvimos claro, Triana nunca debió entrar de concursante. Nos explicamos: la segunda fase sería más corta y se notaba que el jurado no la iba a valorar mucho, por lo que lo mejor para ella habría sido entrar desde una gala de casting, para poder desarrollarse y lucir una mejor evolución en el programa. Aunque estuvo en un buen número de gala, nos da la sensación de que en otra edición (y con menos prisas encima) habría lucido más.

Ana María Morales: la malagueña fue finalista del Jurado en la primera fase, ha estado cantando en recitales y fuera de concurso, pero seamos claros: no merecía ser la primera expulsada de la fase final. Ana María merecía más, no el puesto en que ha quedado, muy bajo para su nivel y que no compensa las semanas que ha estado fuera de concurso. Decimos lo mismo que Triana: con otra edición sin segundas fases ni nada, habría obtenido el puesto que si habría merecido.