La Virgen del Rocío en el recorrido por la aldea

La Virgen del Rocío ya está en la parroquia de la Asunción de Almonte. Atrás han quedado meses de preparativos, el Rocío chico y un traslado (o venida) que cada siete años hace vibrar a los rocieros en general y los almonteños en particular. Por delante está la visita obligada al pueblo ahora que la patrona estará en él nueve meses. En referencia al traslado en ¡Ay Maricrú! le hemos pedido a un lector nuestro (como hiciésemos con la Asunción de Cantillana por medio de una entrevista) que nos cuente como ha vivido y qué sensaciones ha tenido durante el traslado. El resultado es este pequeño diario u hoja de ruta del traslado en el que nos ha plasmado sus vivencias personales, como se preparan los almonteños para recibir a la virgen o como ir durante el traslado. Una unión de información y sentimientos para los que desconozcan este acto y que servirá para recordar lo vivido durante este fin de semana para los que sí habéis estado:

 

19 de Agosto de 2012, Almonte, 11 horas

¡Hoy por fin es el día! Tras de 7 años esperando, tras todo un año de preparativos, de adorno de calles y plazas y tras más de una semana de Rosarios a diario, hoy por fin es el día. Almonte se ha levantado especial. No ha podido pegar ojo, pero no importa, no se nota el cansancio. Hoy lo único a tener en cuenta es que en unas horas nuestra patrona, la Virgen del Rocío, estará en la calle luciendo su traje de pastora para recorrer esos caminos que la separan de su pueblo y nos honrará con su presencia en el mismo durante 9 meses.

Pero bueno, no todo es alegría y jolgorio, hay que prepararse bien para el camino, un camino duro pero muy satisfactorio. A repasar la lista, ¿Qué cosas son las imprescindibles en la mochila de alguien que va a hacer el camino andando? Agua, muchísima agua, es lo más importante de todo. Algo de comer. Aunque no vayas a tener hambre y tengas incluso fatiga, tienes que comer algo, si no lo vas a lamentar al llegar a casa. Una mascarilla si te molesta mucho el polvo, aunque un rociero auténtico lleva su pañuelo de coco reliado al cuello. La medalla es algo opcional, aunque si quieres meterte debajo de la virgen o entrar donde se arremolina la gente no es muy aconsejable, ya que en un tirón te puedes quedar sin medalla y sin cervicales. ¿Todo listo? Pues rumbo a El Rocío!

 

19 de Agosto de 2012, El Rocío, 16.30 horas

Tras una paella familiar en la que al final se ha juntado toda la calle, ya estás nervioso a más no poder. Sabes que está a punto de suceder, ese salto de la reja que nos deja a todos sin palabras cada vez que lo vemos, y justo entonces, a las 16.35… sucede lo mágico. Después de 7 años pensándolo parece increíble, pero sí señores, la Virgen del Rocío está recorriendo las calles de su aldea para emprender el camino al anochecer. Ahora toca descansar un poco. Si queremos estar frescos por la noche, no conviene empezar tan pronto.

 

19 de Agosto de 1012, El Rocío, 20.30 horas

Todos nos hemos desplazado hasta la calle el lince para ver cómo las camaristas le colocan a la Virgen el pañito que le cubre la cara y el capote que la protegerá del polvo durante el camino. Es entonces, al acabar este ritual, cuando todos corremos para empezar el camino. Primer camino de muchos que, como yo, nunca vamos a olvidar. Hay muchas formas de hacer el camino. Puedes ir a tu propio ritmo y llegar a Almonte en un momento, ir con un mulo o incluso con un tractor más fiestero (estos son los menos) o simplemente ir poco a poco acompañando a la Virgen en todo momento. Lo mejor para el principio es adelantar un poco e ir a un buen ritmo, porque esta es la peor parte del camino y la más dura: las parcelas. Es un terreno que está compuesto por arena completamente, por lo que andar por él es casi imposible y se levanta una polvareda que hace que no puedas ver dos metros más allá. Mucha gente este tramo lo hace por la carretera y luego se incorpora a la altura del Merco, pero eso es hacer trampas.

Tras pasar esta parte, nos sentamos para esperar a La Divina Pastora, comiéndonos un buen bocadillo para reponer fuerzas. A partir de este momento, lo ideal es ir todo el camino a su vera. Esa es la esencia de todo esto. Tras duras horas andando, se vislumbran las luces de Almonte a lo lejos. Nosotros, en particular, preferimos pegar aquí otro adelantón y coger buen sitio en El Chaparral, lugar donde proceden a quitarle el pañito y se descubre la cara de la Blanca Paloma ante su pueblo de Almonte.

 

20 de Agosto de 2012, Almonte, 7.30 horas

La Virgen ya lleva un buen rato en el Chaparral, esperando al amanecer para proceder a destaparle la cara. Mientras tanto, entre salves y vivas las escopetas han tomado la voz cantante. El Chaparral está abarrotado. Se escuchan muchas cifras. 800.000 personas, 1 millón… haya las que haya, esto está más lleno que nunca. Entonces, sucede el milagro. La Reina de las Marismas por fin contempla cómo la quiere su pueblo, todo lo que ha hecho por ella, y ésta comienza a procesionar hasta la iglesia que será su morada. No es algo rápido, se para cada dos por tres, vuelve atrás, adelante otra vez, el pueblo está disfrutando de ella y ella del pueblo. Se para en cada arco del mismo, los almonteños están contentos de lo perfecto que es todo. Son sólo cuatro calles las que la separan de la plaza, pero son cuatro calles mágicas. Ya va llegando, acaba de salir de la calle Venida de la Virgen para adentrarse en la plaza cuando la gente decide que no, que es muy pronto para entrar, que quieren verla más por sus calles, que quieren ver recompensado el trabajo de tanto tiempo y que tanto ha costado, más en estos tiempos que estamos, y la Virgen vuelve para atrás un buen trecho, para volver a recorrer esta calle. Ya a eso de las 11 entra en los arcos que cubren la plaza Virgen Del Rocío para llevarse allí casi una hora, haciendo que los almonteños se sientan argullosos del trabajo bien hecho.

 

20 de Agosto de 2012, Almonte, 12 horas

Y justo en ese momento, a la hora mágica, la Virgen entra en su nueva casa para así acabar con 19 horas y media de procesión, horas que seguro se han hecho nada para cualquiera que haya asistido a la misma.

Desde aquí quiero deciros que vayáis a verla, al menos una vez en vuestra vida, que es algo que nunca se os va a olvidar. No hace falta ser muy rociero ni muy devoto (yo mismo no lo soy) pero en ese momento se te olvida todo y sólo puedes fijarte en Ella.

 

Tras esta crónica del Traslado, sólo me queda una cosa por decir: ¡VIVA LA VIRGEN DEL ROCÍO!