Eva Gónzalez con Jonathan Santiago y Álvaro Díaz en la final de la Quinta Edición

Adiós a Se Llama Copla. No habrá sexta edición (de momento y hasta nueva orden) como publica hoy El Mundo por los recortes en las empresas públicas y por la política de austeridad a la que se ve obligada Canal Sur. El programa del sábado no será el único: a la conocida cancelación de Arrayán se unen programas como Menuda Noche o 75 Minutos, con lo que parece que el ente andaluz renuncia a sus principales caballos de batalla para la nueva temporada.

¿Qué ha pasado con Se Llama Copla? Se preguntarán muchos. Deseado por algunos y temido por otros (no eran pocos los detractores que deseaban un final porque, como he odio más de una vez, “tenían una buena idea y se la han cargado”), el final del programa que resucitó un género musical cae por la crisis, pero no solo porque “la cosa está mala”, los que hemos conocido el programa, a quienes han participado y a quienes trabajan allí sabemos que hay mucho más que no se cuenta. Hoy se hace público que Canal Sur le debe dinero a Caligari pero el tema monetario llevaba coleando bastante durante la quinta edición: sueldos a la baja, recortes, impagos, cifras irrisorias para los que tenían que dar el cante (a algunos concursantes les costaba dinero tener cada semana un banquito y no lo decimos por el gasto en sms precisamente, sino por los desplazamientos y porque sino eran de Sevilla o cerca no tenían donde quedarse), ambiente muy crispado en general y ¡Sorpresa! cada gala seguía arrojando el coste de 120.ooo euros. ¿Donde iba a parar ese dinero? Se ha preguntado un concursante hoy en Twitter. ¿Y el de los mensajes (por poner otro ejemplo)? Las cuentas desde luego que están poco claras y ese puede ser uno de los detonantes ya que, además de las polémicas que acompañaron el final de la pasada temporada, la salida de Ángel Custodio como director del programa puede deberse a que no estaba cobrando (parte del dinero que Caligari no ha recibido se supone que es el sueldo de lo que cobran los trabajadores de la productora).

Con todo esto se presenta un otoño-invierno en el que Canal Sur pierde buena parte de sus buques insignias. En el caso de Se Llama Copla puede deberse a que se cargaron antes de tiempo la gallina de los huevos de oro: la explotaron hasta el final, cansaron a la audiencia y realizar una temporada nueva se antoja complicado, pero no nos engañemos: la RTVA, como todas las empresas públicas de esta nuestra comunidad, es un cortijo con muchos estómagos agradecidos, muchos “amigos de” y “sobrinos de”. Esos son los empleos que Canal Sur pretende mantener con los recortes. Los afectados en todo esto son los empleados de las productoras a las que se subcontratan los contenidos, muchos de ellos ya en el paro y quien sabe con qué perspectiva de futuro.

Olvidando recortes y otras mamoneos cuestiones, el posible final del programa supone también el adiós de muchas oportunidades para muchas voces, pero también será un reajuste necesario porque, señores, no hay sitio para todos, no hay demanda ni oferta para tantos cantantes, no se pueden pagar tantos cachés además de que tirar los precios o cantar gratis tampoco es una opción. El sector de cantantes de copla se va a reajustar y entre certámenes y feria se verá quien sigue en el duro trabajo de la canción.

Si es verdad que se termina, cambiarán muchas cosas, nos quedaremos sin sábado noche, sin reto y sin nuevas voces pero esperemos que esto sirva para reflexionar, porque se lleva mucho tiempo actuando “como si no pasase nada”, aguantando el tirón de aquella manera, poniéndose a parir los unos a los otros en medio de una gran batalla de egos y creyendo que eso iba a pasar “pero no a nosotros”.

No sabemos que pasará a ciencia cierta pero como seguidores que somos y seremos del programa (a pesar de todo lo expuesto) esperemos de verdad volver a ver a Eva Gonzalez un sábado a la diez de la noche.

Continuará