La Virgen del Castillo se convirtió el pasado viernes 12 de Octubre en la segunda Virgen de la provincia de Sevilla que es coronada en calidad de Pontificia. Fue Juan José Asenjo, Arzobispo de Sevilla, el encargado de oficiar la misa de coronación en la Plaza de España de la localidad sevillana, engalanada de manera especial para la ocasión.

Fue un día que Lebrija tardará en olvidar, que llevaba mucho tiempo planeándose y que empezó temprano con los últimos preparativos y cuyo pistoletazo de salida tuvo lugar a las cuatro de la tarde cuando la Virgen bajó de su Ermita (en pleno cerro sobre el que se levanta la zona antigua de Lebrija) hasta la Plaza de España para presidir el acto de coronación. Tras el acto oficial vino la procesión en cuyo recorrido oficial participaron representaciones de todas las Hermandades de Lebrija junto a la de la Esperanza de Triana, madrina del evento, y un cortejo en el que participaron 250 mujeres vestidas de mantilla. Tras llegar al Asilo de San Andrés y pararse ante las puertas del hogar de muchos de los abuelos lebrijanos (fin del camino oficial), la Virgen comenzó un recorrido que la llevó a muchos barrios que nunca antes había pisado y en el que estaban todos los vecinos esperándola con las calles engalanadas con cadenetas, flores, flecos de papel y una multitud de hornacinas y altares montados para la ocasión. Fue en estos barrios, donde la Patrona estuvo por primera vez, donde muchos nos dimos cuenta de que ella es la Patrona de Lebrija por encima de todo y donde los lebrijanos entendieron que el protagonismo era de ella y de nadie más. Y con esto decimos que el pueblo se volcó de una manera espectacular, que durante la noche y la madrugá la esperaron con ilusión y emoción por ver a la Virgen del Castillo pasar por al lado de su casa. Ello hizo que los Lebrijanos, y no la Junta de la Hermandad (a la que el evento le ha venido bastante grande), hicieron un ejercicio esplendido de fe y de emoción dando como resultado una noche que fue algo más que un evento para el lucimiento de la Virgen del Castillo, que no quiso llegar a su Ermita hasta las 11:30 a.m del sábado 13 de Octubre, ya que el recorrido iba con retraso y no era para menos: todos y cada uno de los vecinos querían disfrutar de un momento inolvidable junto a su Patrona y es que esa noche Lebrija estuvo más que nunca con la Virgen del Castillo y ella hizo que el pueblo entero siguiera sus pasos como pocas veces lo había hecho.

Después de este puente ya solo queda esperar a que el próximo Jueves Santo pueda volver a pasear por las calles de Lebrija. Mientras, os dejamos con algunas fotos de aquel 12 de Octubre: