Recordando a la novela de Julio Verne y al inolvidable Willy Fog, Marta Galdeano planteó una colección para el certamen de nóveles en el que convendría hechura y creatividad a la hora de abordarla. De una parte, casi todas las piezas tienen un patrón muy interesante, son piezas ponibles, de estilo decimonónico o militar con detalles de flora y fauna que nos llevan a algunos momentos de la novela pero que, en algunos casos, habrían tenido otro efecto con otros tejidos. A saber: el estampado con el mapamundi daba sentido a la colección pero este, y la tela plateada, chocaban en un conjunto que conjuga bien los blancos con el aguamarina que se dejan ver en una serie, formada en su mayor parte por abrigos, y que son un buen ejercicio de costura y de patronaje pero que, como hemos dicho, con otras telas habrían gustado mucho más, aunque con ello se perdiese parte del concepto original de la colección.