Joana Jimenez ofreció anoche en Lebrija un nuevo concierto dentro de su gira de presentación de su segundo disco. Acompañada del piano, guitarra y percusión, la ganadora del primer Se Llama Copla ofreció al público lebrijano un espectáculo en el que, afortunadamente  vimos un especial protagonismo de los temas inéditos  que lucieron especialmente en la primera parte con lo mejor de su disco homónimo, dejando las versiones de temas más conocidos para el final.

El recital comenzó con “Agua pasada” y “No quiero saber de tí“, los dos primeros singles de su último trabajo, a los que siguió “Como escapar de tu piel“, “Solo pienso en tí” y “Soledad“, formando un primer grupo de canciones que nos adelantaban un show de artista nueva y completa, que podría romperle un poco los esquemas a los que no terminan de conocer la carrera de Joana post-copla pero que fue un buen plato de presentación para darse cuenta y tomar nota de lo que es y será Joana Jimenez como cantante, dejando la Copla en un segundo plano.

Sin embargo, el público en estos casos quiere lo que quiere y, por mucho que le guste lo que ve, le puede la emoción y entre aplausos y jaleos pedía canciones a Joana. La primera que cantó de forma improvisada fue “la nana” nombre con la que le pedían “Con los bracitos en cruz” (curioso que digan que es una nana cuando realmente es un bolero, aunque sea cantado a un niño), tema que cantó sola, con el teatro en silencio absoluto y sin ningún acompañamiento musical. Momento sublime en el que Joana mostró una sensibilidad a flor de piel y una emoción tremenda que se desplegaba en cada nota. Después, sin que estuviese previsto, se convertiría en uno de los grandes momentos de la noche.

Retomando la presentación de su disco, Joana cantó en directo la canción que abre el mismo, “Duele“, tema que mejora mucho en el directo o en el que se aprecian más matices en su voz. Le siguió “Por la calle abajo” para finalizar después la primera parte del concierto con “Empate” una de las mejores canciones de su segundo disco, tanto en letra como en producción, que aquí la recreó junto a un bailarín.

Tras un descanso para cambiar el vestuario, Joana reapareció con una bata de cola en beige para hacer una segunda parte más racial y contrastada que empezó con “Las sendas del viento” de Rafael Farina, una actuación en la que vimos a esa coplera con genio y poderío que nos conquistó a todos hace ya cinco años. Le seguiría a esta actuación un cambio de tercio con un peculiar homenaje a la música tradicional cubana para volver después a su disco y cantar “Mientete” el dueto con Miguel Poveda que aquí hizo en solitario sin voces pregrabadas y/o otra voz que le acompañe. Si estaba entre el público y subió (casi a la fuerza) Fran Doblas que le dedicó unas palabras a capella a Joana ante la insistencia del respetable.

Pasado este momento vendría otro de esos minutos de la noche para recordar: sentada y acompañada de guitarra Joana cantó “Sevilla tiene una cosa… que solo tiene de Sevilla” de Manuel Pareja Obregón. Otra lección de saber estar y de seguridad escénica, de control bien llevado y de enfrentarse a todo sabiendo que lo va a hacer bien. Fue en este popurrí flamenco cuando pudimos ver que Joana es como Rocío Jurado o Miguel Poveda en el sentido de que su espectáculo es variado porque ella lo hace variado, porque se quiere enfrentar a todo con su voz y lo mezcla porque su garganta es el perfecto hilo conductor que va uniendo cada uno de los momentos del concierto. Sublime a la par que épico.

El final del concierto vendría con dos nuevas peticiones del público “La Salvaora” y “Mis tres puñales” (esta última después de un sonoro grito de una señora del público) y con “Pastora Imperio“, actuación con la que finalizó el concierto y que empezó con una coreografía con mantón de manila que nos dejaba a la Joana más coplera. Terminaba así un recital que empezaba por el presente para ir poco a poco retrocediendo en el tiempo: de la Joana que hemos conocido con su último disco a la que fue concursante de Se Llama Copla. Una grande de la canción hecha en España, que tiene mucho que decir en la música pero cuya mayor virtud es el animal escénico que lleva dentro y que tan bien saca afuera.

Como resumen, podemos citar esto que oímos a la salida del concierto: “Recordaba a Joana del programa y tenía una imagen de ella no muy amplia, pero lo que yo he visto aquí solo se lo he visto a los grandes de la música y es estar tres horas frente al público y cantando el estilo que sea y con tanta naturalidad“.