Ni la morena de la Copla, ni San Rafael, ni los Patios nombrados recientemente patrimonio de la humanidad, ni el recinto ferial ni nada de eso: el Mayo Cordobés rompe los esquemas de los carteles de fiestas regionales dándole todo el protagonismo a un hombre. Pero no de cualquier manera: guapo y mocetón, el hombre protagoniza el cartel pero con coquetería y belleza, dos cualidades atribuidas a las obras que tradicionalmente se han llenado de flamencas con ostentosos trajes de flamenca y mantones de manila.

Nada de eso: camisa blanca algo desabrochada, vaqueros, sombrero de ala ancha, barba de dos días, algo de melena, bronceado gitano, dos claveles, un catavino y una mirada y un gesto insinuante o de complicidad. Igualito que la señorita del cartel de Sevilla. Junto al apuesto cordobés tenemos una columna que sobresale de una pared blanca y un callejón que remiten directamente a los patios. Si bien la obra de la pintora María José Ruiz no es la modernidad hecha arte, el cartel es novedoso a la hora de dar un giro al planteamiento de este tipo de obras: cambiamos a un hombre por una mujer y en vez de vestirlo de etiqueta aparece informal (recordemos el calor que hace y hará en Córdoba por esas fechas) y con un atractivo muy conseguido. Más próximo a una campaña de una firma de moda o de Montilla Moriles que a anunciar las fiestas de la capital califal esta original y arriesgada propuesta (pero que a la vez remite con mucha facilidad a la ciudad y al mes que está por venir) desde luego no dejará indiferente a nadie.

Y para las más curiosas y curiosos, aquí van los datos: el modelo del cartel se llama Guillermo de la Rubia, es monitor de gimnasio y ya se le ha bautizado como “el chulazo del cartel”. No es para menos.