Jesús González: se le pueden echar ganas e ímpetu a una actuación o a una canción con pocos momentos de intensidad, pero a veces se aburre antes de llegar a la segunda parte. «Su primera comunión» es un tema en el que Jesús lo ha hecho sencillamente bien, no ha destacado ni por arriba ni por abajo y al menos nos transmitía la sensación de estar vomitando el tema: al revés lo ha defendido con una cara bastante creíble  Además ha tirado de su doble vertiente local para hacer unos finales que le hiciesen algo a una canción que, repetimos, no da para mucho más. 8.

Elena Romera: a la granadina le pueden las fuerzas. Elena tiene un problema muy grande y es que se viene arriba creyendo que lo está haciendo bien y quiere demostrar más de lo que debe. En «De Andalucía yo soy» se ha dejado llevar por el ritmo y la euforia del pasodoble y más que desafinar (como le ha dicho el jurado) lo que ha sucedido es que sus comienzos han sido todo muy altos, muy pletóricos o enérgicos, quedándose sin aire en muchos de ellos y llegando mal a los finales. Sería, por tanto, un problema de dosificar fuerzas y el aire a la hora de respirar y de cantar porque esos altibajos han lastrado la actuación, con unos comienzos copleros que se apagaban por la falta de respiración de Elena y por un tono que quizá ha estado muy forzado. 6.

María Antonia Tenorio: al igual que Jesús la semana pasada, un pequeño fallo con la letra de «El emigrante» es lo más que se puede decir de su actuación. Eso y un estilismo digno de una boda cateta de pueblo con un vestido que no le hacía ningún favor. Respecto a la actuación, María Antonia estuvo dulce, contenida y sin exagerar, haciendo una recreación propia y sin recordar a nadie a la hora de cantar. 9.

Rocío González: la lentitud que a veces marca la banda del programa condiciona mucho a los concursantes, más cuando los arreglos originales son lo contrario a lo que Josemi puede ofrecer. El «Limón limonero» de Rocío ha sonado demasiado lento, haciendo que ella incluso no estuviese metida en el tema, se ha visto desubicada durante la canción (su cara podría parecer que describía el lamento de la canción pero se aproximaba más a su apuro por terminar) y parecía que contaba la historia sin importarle lo que decía, solo quería llegar al final y no aprovechar las opciones que le daba el tema. Oportunidad perdida para una coplera que podría haber dado mucho más con un tema que, como demostró Raquel Zapico el año pasado, puede darte tu mejor noche sin ser un coplón de bandera. 7.

Álvaro Montes: acostumbrados a su habitual corrección, Álvaro empieza a necesitar un revulsivo o un tema que lo vuelva a colocar en la palestra. «Pena mora» es un buen tema, lo ha defendido bien, ha afinado, interpretado y cantado de manera correcta pero, al igual que pasa con otros concursantes, el número de galas unido a su más que conocida madera para la Copla hace que el trebujenero lo haga bien, sea bien valorado y sea a día de hoy de los pocos que no ha sido candidato al reto, pero le hace falta más y debe destacar más para llegar a la final por derecho propio. 8.

Carolina Caparrós: dicho muchas veces en los comentarios de nuestra web, hay concursantes a los que se castiga demasiado cuando tienen fallos. Carolina ha hecho bien «La chiquita piconera«, una canción cuya musicalidad se une mucho al tono de voz y al ritmo a la hora de cantar del interprete. Ahí Carolina se ha coordinado con la banda y en los altos no ha tirado de su garganta ni se ha enroquecido (lo cual habla a su favor) mientras que en interpretación ha estado muy bien y ha jugado con la cámara, aprovechando que su físico es muy cordobés y muy agradecido para la canción. Puede, en resumen, que haya habido fallos pero el jurado la ha castigado en exceso. 8.

Ismael Carmona: no ser muy coplero puede tener ventajas. Por ejemplo, puedes coger «El maletilla», darle una vuelta a la esencia del tema e interpretarlo de manera correcta, con delicadeza, metido en la historia y sin hacer las estridencias propias de aquellos que imitan descaradamente el registro de Valderrama o Farina. Aquí Ismael si ha estado bien, se ha acercado a un tema muy coplero, muy de cante, no se ha salido del estilo y ha ido desde el principio hasta el final en una progresión muy acertada en la que ha sonado creativo y se ha alejado de las posibilidades de berreos gorgoritos o de las paradas (innecesarias) para aumentar la intensidad del tema. 10.

Kimera Fernández: a ver, lo llevamos diciendo varias semanas, Kimera es quien debe cuidar de su imagen, puede gustarte o no pues eso es algo subjetivo, pero en el caso de su manicura, más que entrar a valorar si es bonita o fea, lo que es cierto es que es muy llamativa y que tiene un protagonismo innecesario en sus primeros planos. Respecto a la canción, después de la actuación de Jonathan Santiago con «Como las alas al viento» el año pasado, el programa debería haberse planteado que este tema no es apto para el programa porque hay canciones de Rocío Jurado que a otras voces les cuesta sacar adelante y, por otra parte, porque la banda se queda pequeña ante las necesidades de arreglos que la canción requiere para que se puede ejecutar en condiciones. Al estar la banda corta, Kimera apenas ha podido respirar entre las estrofas, entrelazando toda la letra para poder hacer bien la canción haciendo que saboree poco la canción (en el sentido de haberse recreado) pero en el que, curiosamente, hemos podido ver la faceta flamenca de la linense y, la verdad, ha tenido momentos muy bonitos y en los que ha demostrado que la canción la superaba del todo. 9.

Francisco Miralles: podríamos coger parte de lo que se puso de Francisco en la crónica de la semana pasada y no cambiaríamos nada, solo el nombre de la canción. Francisco resuelve mejor los temas poco intensos o dramáticos. Como diría Alaska «No quiero más dramas en mi vida, solo comedias entretenidas…«, y «El Rey de la carretera» es una pieza que saca afuera al Francisco artista, un personaje con arte, agradecido de ver en el programa pero que a veces parece un artista de programa y muy poco de concierto. Eso si, el tiempo dictará y todavía está a tiempo de sustituir a Manuel Cribaño como artista ligero en la hipotética gira de la sexta edición. 8.

María Espinosa: María tiene un idilio especial con coplas clásicas de tonadilla que el programa ha recuperado y que nos llevan directamente a los teatros y a la España de los 50 como hemos visto en «Barquerito de Lora«, buena actuación para cerrar la noche en el que la concursante ha demostrado su buen hacer coplero, en el que interpretación y afinación han ido de la mano y en el que, sin muchos sobresaltos, ha traído a la mejor María para hacer un buen final de programa. 9.